maryliablog

La vida y otros cuentos

Viaje especial a Lisboa

11 comentarios

Hace un mes, mi hija, me dijo: «Mamá este año, nos vamos a celebrar mi cumpleaños a Lisboa«. Me encantó la idea y rápidamente, comenzamos a organizar este viaje tan bonito a la capital portuguesa y con mi niña de protagonista .Al coincidir con la semana santa, pudimos estar varios días y disfrutar más de la fiesta y de la ciudad.

Día 1.- Salida a Lisboa

Llegó el día y nos fuimos al aeropuerto para coger el avión que nos llevaría a Lisboa. Ella ya había estado en esa ciudad hace algunos años y le gustó tanto que ahora quería ir acompañada de su pareja, su hijo Leo y nosotros, sus padres. Allá que nos fuimos los cinco. Para Leo era el primer viaje en avión. El tiempo en avión para llegar a Lisboa es mínimo, una hora, y ya estamos aterrizando en el aeropuerto.

Allí nos estaba esperando la persona encargada de llevarnos al hotel. Un transfer con la silla adecuada para mi nieto, al ser menor de cuatro años y muy cómodo para el traslado. No conocía Lisboa y nos causó muy buena impresión el ir viendo las avenidas espaciosas y la vegetación. Una de ellas, la Avda. da Liberdade, me recordó a Los Campos Elíseos de París. Un boulevard amplio, conectando la Plaza de Marqués de Pombal con la de Restauradores que es donde teníamos el hotel.

Se notaba que la primavera estaba ya en pleno auge y la temperatura muy agradable.

Desde que estuve en Septiembre pasado, en varias ciudades de Portugal, me cautivó el país y ahora dispuesta a conocer la capital, Lisboa.

Llegamos al céntrico hotel a muy buena hora, ya que allí es una hora menos. Después de registrarnos y dejar nuestras maletas en las habitaciones, nos dirigimos a hacer un crucero por el río Tajo que ya teníamos reservado con anterioridad. Nos sorprendió la vida que tiene la ciudad desde el primer momento que llegamos. Fuimos caminando a pie, el niño en su carrito, por la rúa Aúrea hasta la Plaza del Comercio, impresionante plaza con mucha historia. Es uno de los puntos neurálgicos de la ciudad con mucha vida. Fue construida en el lugar donde estuvo el Palacio Real antes de ser destruido por el gran terremoto de 1755 y durante décadas fue la puerta de Lisboa para el comercio marítimo.

Para llegar a la plaza, pasamos por debajo del gran Arco Triunfal que fue diseñado por el arquitecto Santos de Carvalho para celebrar la reconstrucción de la ciudad después del gran terremoto.

Lisboa, es la ciudad más grande de Portugal y su capital. Está situada en la desembocadura del río Tajo y también es la capital del distrito de Lisboa, de la región y del área metropolitana. Tiene aproximadamente 550.000 habitantes más el turismo que hace que sea una ciudad con mucha densidad de población. Para algunos, es de origen griego y para otros fenicio, aunque es más bien leyenda que evidencia arqueológica. En la Edad Media, aproximadamente en el 711, Lisboa fue tomada por los árabes, construyendo varias mezquitas y los muros de la ciudad que actualmente se llaman «Cerca Moura«. El árabe se impuso como lengua oficial, aunque mantuvo una población diversa entre la que se encontraban cristianos, bereberes, árabes y judíos. La influencia musulmana aún puede verse observada en el antiguo barrio de Alfama, que deriva del árabe al-hamma. La reconquista de Portugal y el restablecimiento del cristianismo ha sido uno de los eventos más significativos de la ciudad lisboeta. Lisboa recibió su primer fuero en 1179 y se convirtió en la capital de Portugal en 1255, debido a su localización central en el país. Durante los siglos XV y XVI, la mayoría de expediciones portuguesas de la Era de los Descubrimientos partieron de Lisboa, incluyendo la salida de Vasco de Gama hacia la India en 1497. Durante el crucero, hemos podido conocer el impresionante monumento a los Descubridores, todo un homenaje a ellos. Otra impresionante estructura, el Puente Colgante 25 de abril que conecta Lisboa con Almada. Es uno de los más largos del mundo y se llama así para conmemorar la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974, un levantamiento militar que puso fin a la dictadura del Estado Novo y restauró la democracia en Portugal. También figura la Torre de Belém, fortaleza emblemática del siglo XVI. Ha sido una ruta preciosa en la que nos han estado informando de la historia a través de unos auriculares que nos facilitaron al entrar al barco.

Después del bonito crucero, nos dejaron en la Plaza del Comercio, que desde el barco tiene una preciosa vista. para irnos a coger fuerzas, comiendo en una bonita terraza con muy bellas vistas.

Al finalizar, nos fuimos al autobús turístico que habíamos reservado para ver la ciudad de la Lisboa histórica. Salimos de la Plaza de Restauradores donde se encontraba la parada. Tiene una parte alta descapotable, que al haber muy buena temperatura, decidimos situarnos allí. Es la elección ideal para explorar la ciudad sin cansarnos demasiado.

Nos dirigimos hacia la Plaza de Marqués de Pombal, donde se levanta el monumento hacia este despótico estadista que gobernó entre los años 1750 y 1777, llevando al país hacia la ilustración, como nos iba explicando el guía a través de los auriculares que nos facilitaron al subir. Continuamos el recorrido hacia la Plaza de D. Pedro IV, más conocida por su antiguo nombre de Rossio. Está situada en «La Baixa» centro neurálgico de Lisboa desde hace varios siglos. El término Rossio se utiliza, a menudo, en las ciudades portuguesas para designar las grandes plazas principales. Su historia se remonta al siglo XIII cuando funcionaba como uno de los principales mercados de alimentos de Lisboa. Esta plaza cuenta con una arquitectura muy pombalina, llamada así por el Marqués de Pombal, que inició la reconstrucción tras el devastador terremoto que asoló Lisboa en 1755.

En esta plaza se encuentra el Teatro Nacional María II que se alza majestuoso, con una fachada neoclásica donde destacan estatuas que representan ocho formas o géneros diferentes: tragedia y comedia; música y danza; drama y ópera; poesía y alegoría. Seguimos hacia el oeste de la ciudad que bordea el río Tajo pasando por el entorno de los 35 Arcos de las Aguas que componen el llamado Acueducto de las Aguas libres, una increíble obra de ingeniería, del siglo XVIII para llevar agua potable a la ciudad. Fue obra del ingeniero Antonio Canevari por encargo del rey Joao V. Tardó en construirse casi veinte años y conectó el río Alviela con Lisboa a lo largo de 58 kilómetros.

Continuamos el recorrido por la orilla del río Tajo, llegando a Belém. Es un barrio sencillo con numerosos monumentos como la Torre de Belém del siglo XVI, de estilo manuelino y el Monumento a los Descubrimientos para conmemorar los 500 años de Enrique el Navegante. También pasamos por el edificio del Monasterio de los Jerónimos, de estilo gótico. El barrio de Belém es muy conocido por sus marisquerías y por sus pasteles de nata, conocidos como Pastéis de Belém.

Continuando con el recorrido llegamos al impresionante Puente 25 de Abril que ya habíamos visto durante el crucero y ahora lo contemplamos desde otra perspectiva, explicándonos su historia, más ampliamente, el audioguía. Se inauguró en 1966, con el nombre Puente de Salazar, que era el dictador que gobernaba en aquella época el país. Fue en 1975, con la Revolución de los Claveles, que se derrocó el régimen dictatorial y el puente se rebautizó como Puente 25 de Abril en homenaje a la fecha que volvió la democracia a Portugal. El puente se extiende por más de 2 kilómetros y se eleva unos 70 metros por encima del río Tajo. Ver tan imponente construcción nos recordó al Golden Gate de San Francisco en Estados Unidos que, según el audioguía, tienen similitud por sus grandes dimensiones, al ser construidos por la misma empresa y los dos son símbolos de sus respectivas ciudades.

De vuelta a la Plaza de Restauradores, donde nos deja el autobús turístico, vamos con una sensación muy grata de haber disfrutado de un recorrido muy bello conociendo parte de Lisboa y su historia, con una experiencia muy enriquecedora, sin el agotamiento físico de caminar por las cuestas lisboetas con nuestro niño.

Día 2.- Lisboa

Llega el día más importante de este viaje. Es el cumpleaños de mi hija y vamos a celebrarlo. Después de tomar un estupendo desayuno en el hotel, salimos para ir al tranvía 28, todo un clásico de Lisboa y en el que mi nieto, Leo, quería subir desde el día anterior.

El clásico tranvía 28 no es solo un medio de transporte, es una experiencia muy bonita que nos lleva directo al alma de la ciudad. Su interior, de madera crujiente y ventanas abiertas, serpenteando por calles estrechas y empinadas donde los vehículos apenas pueden circular, es como viajar en el tiempo.

Salimos desde la Plaza del Comercio. El recorrido dura aproximadamente unos cincuenta minutos. Durante el trayecto, pasamos por el barrio de Graça, en la parte alta del casco antiguo. Es un barrio con encanto e historia conocido por sus miradores. Desde allí continuamos hacia el barrio de Alfama, donde nació Lisboa. Es el alma de la vida lisboeta y uno de los mejores sitios donde escuchar fado. Fundado por los musulmanes con el nombre de Al-Hhamma, en alusión a sus manantiales, tiene pendientes interminables y calles angostas que enamoran. Es una de las zonas más antiguas de la ciudad y hubo un tiempo que este barrio quedó muy maltratado a consecuencia del terremoto de 1755 y fue olvidado por los lisboetas. Actualmente, su cercanía popular lo ha convertido en uno de los principales atractivos. El tranvía nos lleva serpenteando por esas estrechas y empinadas calles flanqueadas por cafeterías y tiendas donde se vende artesanía tradicional. Alfama huele a saudade, esa nostalgia a la que cantaba Amalia Rodrigues, la reina del Fado. El artista portugués Vhils, alias Alexandre Farto, le dedicó un mosaico en la calle de Sao Tomé, cerca del Panteón Nacional, donde yacen los restos de la diva que, en el trayecto hacia el Castillo de San Jorge, con más de ocho siglos de historia, sobresale entre las callejuelas de la colina más alta de Lisboa, en pleno corazón del barrio de Alfama. Desde la ventana del tranvía disfrutamos de unas preciosas vistas de la ciudad. Finalizamos el viaje sintiendo que ha sido casi mágico a través de la historia de Lisboa.

Seguimos disfrutando de este día tan especial en un restaurante muy típico de esta ciudad, «Com certeza». Un fantástico y tranquilo restaurante con un equipo de profesionales muy atento donde no podía faltar el típico bacalao asado con batatas y grelos, el arroz de pato, y una rica sopa llamada «caldo verde» acompañado de buena bebida. Leo disfrutó mucho saboreando el menú lo mismo que todos nosotros. Después de la rica comida, llegó el momento más bonito, el de los postres, en el que nuestra hija sopló las velas.. Fue un momento precioso en el que la cantamos el cumpleaños feliz y todos aplaudieron.

Una vez finalizada la comida familiar tan bonita, fuimos paseando por las calles del barrio de La Baixa donde está el restaurante y también se encuentra el Ayuntamiento de Lisboa. Ubicado en la Plaza del Municipio, es un edificio de estilo neoclásico con una monumental fachada. El Ayuntamiento original fue construido siguiendo los planos de Eugenio Dos Santos durante la reconstrucción del barrio de La Baixa que siguió al terremoto de 1755. El 19 de noviembre de 1863, un incendio arrasó por completo el edificio. En ese mismo lugar se construyó el nuevo Ayuntamiento con planos del arquitecto Domingos Parente da Silva entre 1865 y 1880

Hacía una temperatura tan agradable que continuamos paseando hacia la Plaza Restauradores para subir, nuevamente, al autobús turístico para disfrutar de la Lisboa moderna. Esta ciudad tiene una dualidad que crea un ambiente único en el que podemos ver la tradición a la vez que la modernidad. Salimos hacia el lado más vanguardista en este cómodo autobús, de dos pisos también descapotable, con los auriculares de audioguía que nos facilitan al subir. La duración es de, aproximadamente, 1 hora y 50 minutos. Comenzamos hacia el Parque de las Naciones por la Avda. da Liberdade. Esta avenida es el eje del lujo contemporáneo donde se encuentran las boutiques de alta gama, edificios de oficinas y exclusivos hoteles. El Parque de las Naciones fue construido con motivo de la Expo 98 y se convirtió en el epicentro de la modernidad. Continuamos hacia la Estación de Oriente diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava y destaca por su espectacular estructura de cristal y acero que parece sea un bosque de árboles. También pasamos por la Torre Vasco de Gama con sus 145 metros de altura, es el edificio más alto de Lisboa y corona la zona norte del Parque de las Naciones. Un recorrido muy bonito que nos ha impresionado por lo diferente que ha sido con lo visto ayer durante la visita a la Lisboa histórica. Una vez finalizado el viaje nos vamos hacia el hotel para descansar, ya que mañana tenemos excursión fuera de Lisboa.

Una vez en la habitación del hotel, nos llama Leo y mi hija para que veamos la sorpresa que acaba de recibir en su habitación. Un dulce y una nota muy cariñosa de la dirección. Es la culminación de un día precioso y de total amor que hemos pasado los cinco.

Día 3.- Cascais y Sintra

A primera hora de la mañana ya estábamos en la Plaza de Figueira, para que nos recogiera Paolo Silva, el conductor-guía que habíamos contratado para pasar el día en la excursión a Cascais y Sintra. La plaza se encuentra en La Baixa Pombalina, cerca de nuestro hotel,en el centro de Lisboa, por lo que fuimos caminando y con Leo en su coche. Allí llegó, a la hora fijada, el guía con el coche para siete plazas y silla adaptada para Leo. Subimos al vehículo para recoger a un matrimonio francés que también estaba pasando unos días en Lisboa. Todos listos para comenzar la excursión.

El conductor, desde el inicio, nos fue explicando durante el trayecto detalles muy interesantes de lo que íbamos a ver. Pasamos por Estoril, una ciudad muy conocida por su pasado de turismo aristocrático y nos explicó que allí habían vivido los condes de Barcelona, Don. Juan de Borbón y Doña María de las Mercedes desde 1946 que llegaron a su exilio, desde Lausana. Su objetivo era preservar el trono de España, sacudido por la dictadura franquista y, finalmente, aceptó que el rey sería su hijo y no él. Una renuncia que le supuso un gran sacrificio. Adquirieron Villa Giralda, un lujoso inmueble formado por dos edificios repartidos en tres plantas. Durante los años de la dictadura en España, fue el lugar donde habitaron los padres del rey emérito. Estoril, también es conocido por su casino. Un icono del juego y ocio en la costa de Lisboa. Está considerado como el establecimiento más antiguo y grande de Portugal, pero también como uno de los casinos más grandes de Europa.

Desde la ventanilla del coche vamos disfrutando de unos de los paisajes más bonitos de la costa portuguesa, bordeando toda la costa pasando por la playa de Tamariz con vistas al Océano Atlántico.

Llegamos a Cascais donde hacemos una parada para ver esta ciudad, antiguo pueblo de pescadores, que desde principios del siglo XX ha sido también refugio de la realeza y de numerosos artistas. Está situada a unos treinta kilómetros de Lisboa con, aproximadamente, 200.000 habitantes.El primer rey portugués conquistó la región en 1153 y en 1159 su población es por primera vez mencionada perteneciendo, por entonces, a Sintra. Desde 1930, Cascais se convirtió, junto con Estoril, en la meca de la alta clase portuguesa, de familias reales europeas (como la española en el exilio) de artistas y viajeros ricos. Se le llamaba también «el refugio de los famosos». Se cuenta que, en esta ciudad, Ian Fleming ideó a su James Bond. Actualmente, ha dejado ese aire exclusivo para ser un centro de festivales y conciertos y disfrutar de sus playas y calles elegantes con numerosos palacetes y villas donde no es difícil trasladarse a una época más antigua. Vamos paseando por la preciosa playa para después adentrarnos en el casco histórico. La Plaza del cinco de Octubre, donde se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad, es impresionante con su suelo de mosaicos en forma de olas que fueron inspiración para muchas otras ciudades del mundo. Seguimos caminando, llegando a la Plaza Luis de Camôes, uno de los poetas más venerados de Portugal. Luis Vaz de Camôes, autor de «Os Lusíadas» un poema épico que celebra la Era de los Descubrimientos de Portugal desde los siglos XV y XVI. Fue en el 2008 que en esta plaza se la estatua de bronce de este gran poeta. Cascais, una ciudad que nos ha resultado encantadora de la que hemos disfrutado mucho.

Continuamos en este precioso viaje hacia Sintra con espectaculares paisajes. Leo,no se despega del cristal de la ventanilla, maravillado con lo que ve. Estamos en el punto más occidental de Europa y las vistas del Atlántico son increíbles. Una parada obligada es el Cabo da Roca, uno de los lugares más emblemáticos de Portugal. Lo primero que vimos al llegar fue el Monumento que declara «Cabo da Roca» como la extensión más occidental de la Europa Continental. Hasta el siglo XIV Cabo da Roca se creía que era el fin del mundo y los portugueses quisieron desafiar la creencia y con su coraje se embarcaron para descubrir el más allá. Está situado a 150 metros del mar y las vistas desde allí son espectaculares. En el siglo XVI había constancia de un fuerte en este punto. Una posición que jugó un papel importante en la vigilancia de aproximación a Lisboa, formando una línea defensiva, a lo largo de la costa, sobre todo durante la Guerra de la Independencia. Actualmente, solo quedan unos restos de ese fuerte y el faro que fue construido en 1772 a la altura de 165 metros, siendo uno de los faros más antiguos del país, pero sigue cumpliendo una labor importante de advertencia en este área. El sonido del mar bravío, el batir de las olas contra los acantilados, hacen un lugar único en el que la visita es única. El punto donde la tierra termina y empieza el mar. Disfrutar de este espectáculo de la naturaleza ha sido maravilloso.

Desde este lugar tan extraordinario, seguimos hacia Sintra, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el 19 de diciembre de 1995. Es famosa por sus palacios románticos y castillos medievales. Tiene, aproximadamente, 400.000 habitantes, lo que la convierte en la segunda ciudad más poblada de Portugal. En el año 713, comenzó el período musulmán, cuando Sintra funcionó como dependencia de Lisboa, época en el que se desarrolló el centro histórico de la villa. Alguno textos de la época, la señalan como el centro urbano más importante de la zona después de Lisboa. Aunque, brevemente, fue tomada por Sigurd I de Noruega en 1108 durante la cruzada noruega, no quedaría en manos cristianas hasta que Alfonso I de Portugal venció a la Taifa de Badajoz en 1147 y la conquistó al cristianismo otorgándole el título de municipio el 9 de enero de 1154.

En el siglo XIII, la villa fue relegada por la corte en favor de otras ciudades de la zona, hasta que el terremoto de 1755 provocó una gran destrucción que devolvió la atención a la ciudad que tuvo que ser reconstruida. No tardarían los viajeros extranjeros y la aristocracia portuguesa en volver a descubrir el encanto de Sintra. Nada más llegar, lo comprobamos viendo sus alegres calles con mucha vida y algunas de ellas muy empinadas que nos obligaron a ejercitar las piernas, un buen método para estar en forma. En el casco histórico, podemos ver el Palacio Nacional. Fue residencia de la realeza portuguesa desde el siglo XII hasta 1880 y es el único palacio medieval que se conserva en Portugal. Desde allí, nos fuimos a comer al restaurante que nos recomendó nuestro guía,el Café París, un lugar emblemático muy bien situado en la plaza de la República desde donde podemos seguir viendo el Palacio Nacional. Comimos a buena hora para después continuar con las visitas a esta bella ciudad.

Después de una comida muy rica en un ambiente excepcional, nos dirigimos, con nuestro guía caminando, a las afueras de Sintra para visitar la Quinta da Regaleira. El terreno de esta Quinta fue adquirido, a principios del siglo XX, por Antonio Carvalho Monteiro, un millonario y filántropo portugués que, con la ayuda del arquitecto Luigi Manini, construyó esta finca que incluye el Palacio da Regaleira, un pequeño lago, torreones y pasadizos secretos como el espectacular pozo iniciático de Sintra, utilizado por los mismísimos masones. Al parecer, Carvalho Montero era uno de los miembros de los masones en Portugal, además de aficionado a la astrología, al esoterismo y quiso dejar constancia de ello sutilmente en cada rincón de la finca. Hacemos una visita al Palacio da Regaleira, que es el edificio principal de la finca. Su fachada evidencia la influencia del estilo manuelino. En el interior se encuentran varios salones, entre ellos, el «Salón de Caza» donde nos detenemos a mirar su decoración, ya que la mayoría no están decorados. Lo que más nos ha gustado de esta visita, han sido los jardines, el lago, las grutas. Son verdadera magia.

Desde allí, nos trasladamos en el coche para visitar el Palacio Da Pena, ya que está ubicado bastante alejado de esta finca. Al llegar a la zona y estar situado sobre un pico rocoso en la sierra de Sintra, tuvimos que coger un autobús turístico que realiza el recorrido por la montaña escarpada.

El Palacio Da Pena, un icónico palacio de colores vibrantes, que fue mandado construir, en el siglo XIX, por el rey Fernando II cuando se casó con la reina María II después del terremoto de 1755 que asoló el antiguo monasterio, dejándolo en ruinas. Su nombre no se debe a la tristeza, sino a su ubicación al ser construido sobre un risco escarpado, conocido originalmente como «penha». Este Palacio fue declarado Monumento Nacional en 1910 y la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1995 dentro del Paisaje Cultural de Sintra, en el que está incluido el centro histórico de la ciudad, parte de la sierra de Sintra y la Quinta da Regaleira, entre otros. Cuando llegamos al palacio nos impresionó su colorido y diferentes estilos arquitectónicos, noegótico, manuelino, renacentista e islámico, pareciendo un Palacio de cuento. Subimos con el guía por la Puerta Monumental contemplando una fachada repleta de azulejos de estilo morisco que nos recordó a la Alhambra de Granada y la llamada Terraza del Tritón. Se llama así porque la figura mitad hombre mitad pez, «una alegoría de la creación del mundo». Desde la terraza pudimos contemplar unas vistas espectaculares del Parque Nacional de Sintra y del Océano Atlántico. Otro lugar encantador que rodea al Palacio es un jardín romántico lleno de caminos, lagos y miradores, la viva expresión del romanticismo con una atmósfera mágica durante todo el recorrido, que ha hecho de la visita una experiencia inolvidable.

Después de terminar la visita, vamos de vuelta a Lisboa, llevándonos una experiencia muy bonita de esta excursión, conociendo lugares muy bellos. Mañana, es el último día de estancia en la ciudad y lo aprovecharemos.

Día 4.- Lisboa

Comenzamos este último día en Lisboa con un delicioso desayuno en el hotel, dejando las maletas en recepción donde muy amablemente nos las recogieron, para seguir disfrutando de esta ciudad de contrastes. Nos vamos paseando, con Leo en su carrito, hacia la parte de la ciudad que no hemos visitado. Nos dirigimos hacia la Rúa de Santa Justa, en el barrio de La Baixa, para visitar el barrio Alto «Chiado» en portugués. Es una zona de calles más empinadas, pero con muchos comercios y mucho ambiente. Este barrio fue reconstruido después del terremoto de 1755 por el Marqués de Pombal. Hay muchas fachadas cubiertas de azulejos, tan típicas de Lisboa.

En esta calle se encuentra el elevador del mismo nombre, de 45 metros de altura, que conecta La Baixa con El Chiado. Se terminó de construir en 1902 y su diseño es obra del ingeniero Raoul Mesnier de Ponsard. De estilo neogótico, tiene una estructura de hierro inspirada en otra construcción francesa como la Torre Eiffel. Desde la terraza, se pueden tener unas vistas de toda la zona de La Baixa. Es una de las atracciones turísticas más populares.

El Chiado, es el barrio más bohemio de Lisboa. Tiene muchas tiendas y cafeterías, pero está muy ligado a la vida cultural de la ciudad, con numerosas librerías y varios museos. Desde finales del siglo XIX comenzó a ganar importancia porque era el lugar predilecto de poetas y escritores para reunirse y celebrar sus tertulias.Un ejemplo de ello, es la estatua de Fernando Pessoa que preside la terraza del café «A Brasileira» junto al metro «Baixa-Chiado». En el año 1988, tuvo lugar un trágico incendio que arrasó con buena parte del barrio, dejando a numerosas personas sin vivienda y numerosos heridos. Su recuperación la dirigió el arquitecto Álvaro Siza Vieira y duró nada menos que una década. Actualmente, es una de las zonas más comerciales de Lisboa, pero también tiene pequeños comercios tradicionales donde encontramos muy bonitos artículos como guantes de mucha calidad hechos artesanalmente.

Estuvimos toda la mañana paseando por la ciudad, viendo que también en Lisboa, como en Oporto, está la bonita «Casa da sardina portuguesa» y Leo disfrutando mucho. Cuando vio la tienda de Alehop quiso que entrásemos porque, siempre que ve esta tienda, donde sea que estemos, quiere entrar y siempre se lleva algún regalito. Caminando por sus calles, nos sorprendió ver el restaurante «100 Montaditos» al no saber que hubiese este tipo de restauración en Lisboa. Nos quedamos allí para tener la experiencia gastronómica y fue buena. Nos gustó mucho. Enfrente, estaba el Centro Municipal de Información de Eventos de la ciudad y aprovechamos para visitarlo. Un estilo moderno y funcional.

Una vez finalizada la comida, no podíamos irnos de Lisboa sin tomar un rico postre en uno de los lugares más icónicos de esta ciudad, el «Gran Café Lisboa» en la Plaza de Restauradores. Este sitio combina la elegancia de los grandes cafés europeos con la autenticidad de la ciudad. Es un sitio de encuentro donde el sabor de sus delicias se unen a una atmósfera relajada. Leo disfrutó mucho jugando con la figura de cebra en tamaño real.

Se acaba el viaje tan bonito que estamos viviendo. Nos vamos hacia el hotel que está enfrente de este café, subiendo por la Rúa da Gloria, calle desde donde hacía el trayecto el llamado «Elevador de la Gloria», una de las atracciones turísticas más emblemáticas, para llegar al Chiado y donde tuvo lugar el día 3 de septiembre pasado, el terrible accidente del descarrilamiento del funicular desde lo alto de la colina, bajando sin control. Hubo numerosos heridos y16 fallecidos. Una tragedia que tardará olvidar Lisboa.

A las 5 de la tarde, puntualmente, vino a recogernos el conductor con el transfer para llevarnos al aeropuerto de regreso a casa.

Ha sido un viaje muy especial, lleno de alegría, risas, cariño, unión familiar, y con el gran día de celebración del cumpleaños de nuestra hija que se merece todo y más.

Avatar de Desconocido

Autor: marylia4

Madrileña, aficionada a escribir, socialista, cinéfila, amante de la música, cocinitas, inquieta, decidida, curiosa por la vida..... y otros cuentos.

11 pensamientos en “Viaje especial a Lisboa

  1. Avatar de BDEB

    Precioso viaje y preciosas fotos, si además le sumas viajar en familia, toda una maravilla amiga.
    Yo visité Lisboa justo en la expo del 98, ya no he vuelto por allí, quizás algún día.
    Un abrazo Marylia.

    Le gusta a 1 persona

  2. Avatar de Paseando de nuevo por la vida

    Es una de mis ciudades fetiche, gracias por llevarme de nuevo🥰🥰☕☕

    Le gusta a 1 persona

  3. Avatar de unmardecuento

    He estado en Lisboa varias veces y no me importa volver cuando hay ocasión. Si la tuviera que definir en un palabra, diría que Lisboa es una ciudad «amable». Magníficas fotos. Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

  4. Avatar de A vista del pájaro

    Ciudad encantadora Lisboa. Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

  5. Avatar de barbaragarciacarpi

    Estupendo y completísimo reportaje! Tengo ganas de volver y espero hacerlo. Lisboa es muy bonita y la costa hasta Cascais también. Gracias, guapísima. Un fuerte abrazo.

    Le gusta a 1 persona

  6. Avatar de azurea20

    Estupendo reportaje. De Lisboa uno nunca se cansa. Es una ciudad preciosa. Un abrazo, amiga. ________________________________

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario