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La vida y otros cuentos

Descubrimientos en tiempos de coronavirus: Mis heroínas sin capa

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Tenían mucha prisa por salir. Sabían que toda la familia las estábamos esperando para darles todos los mimos y todo el cariño que ya les transmitíamos, hablándoles, poniendo nuestras manos en la tripita de su mamá. Y decidieron salir aún no estando preparadas para ello, teniendo que quedarse en la unidad de neonatos del hospital.

Esa unidad, un microcosmos que para sus papás, desde el primer momento, pasó a ser su mundo cuando no sabían nada de él. Comenzaron a familiarizarse con sonidos desconocidos como los de las máquinas de las incubadoras, comenzaron a ver que también había otros papás y mamás que estaban en las mismas circunstancias. Un mundo de realidades desconocidas en el que tuvieron que sumergirse sin previo aviso. Una prueba muy dura a la que la vida les ha sometido y que nunca van a olvidar.

Este tiempo ellos lo han calificado como de «montaña rusa». El nivel tan alto de estrés que han sufrido ha sido inimaginable. Han pasado por días mejores y días peores, días de angustia y días de esperanza. Y he admirado, en esos momentos, su carácter fuerte y su ánimo para afrontar esta prueba tan sumamente difícil para unos padres que se acababan de estrenar y no podían tener a sus hijas con ellos. Han sacado fuerzas de donde no había, han estado allí, con sus niñas, en los horarios que les marcaba el hospital. Siempre firmes, siempre enviando a sus hijas energía positiva a través del método «piel con piel» que tan bien les ha venido para poder disfrutar de ellas en este tiempo de restricciones. He comprobado lo fuertes que han demostrado ser soportando ese nivel de angustia siempre con una sonrisa. Mis nietas son dignas herederas de sus padres.

En casa, siempre habíamos imaginado que la primera experiencia de ser abuelos iba a ser coger a nuestras nietas, abrazarlas y disfrutarlas desde el primer momento. Sin embargo, no ha sido así y la primera experiencia de ser abuelos de dos niñas preciosas ha sido estar pendientes en todo momento del teléfono o de los mensajes de wasap para poder tener noticias de su evolución, ya que por las restricciones del coronavirus no podíamos ir a verlas aunque fuera a través de una mampara de cristal.

Desde que llegaron las niñas, nuestro mundo ha girado en torno a ellas. Ávidos de noticias esperanzadoras que cuando se retrasaban, se cernía sobre nosotros una nube negra de incertidumbre que nos atrapaba por entero, descubriendo una realidad para la que tampoco estábamos preparados. Pero, sobre todo, descubriendo un amor incondicional e inmenso que estábamos deseando darles a raudales.

Qué importante es la familia y los amigos en estos momentos de tanta vulnerabilidad. Cuando la pandemia acecha y quiere morder a nuestro alrededor, cuando parece que todo se desmorona en nuestro entorno, ahí está el lazo invisible del amor y la amistad que nos une y hace que unos a otros podamos reconfortarnos y darnos fuerza. Eso hemos hecho en nuestra familia, el lazo del amor ha estado muy presente, transmitiendo, a través de él, a nuestros hijos y a nuestras nietas, todo el apoyo emocional, toda la positividad, la fuerza y la seguridad de sentirse acompañados y respaldados en todo momento. Hemos ido celebrando con ellos cada uno de los gramos que iban cogiendo las niñas, el traslado de la zona de incubadoras a la de cunitas donde ya sus papás podían cogerlas sin límite de tiempo, tenerlas en su regazo, contribuyendo así a unir el hilo conductor que existe a través del diálogo del amor. Otro apoyo incondicional ha sido el de los y las magníficos profesionales de la unidad de neonatos, su empatía, su ayuda, estableciendo una estrecha relación con los papás; y sus magníficos cuidados a las niñas han hecho que este tiempo incierto haya sido más llevadero y que el día de la despedida las emociones hayan estado a flor de piel.

Mis nietas son luchadoras natas desde su concepción y he descubierto que son iguales pero diferentes a la vez. Cada una ha marcado sus tiempos y decidido el momento de estar lista para llegar a casa. Nos han dado una enseñanza de vida de la que hemos aprendido que cada una es única y las dos juntas son pura fortaleza. Dos personitas superándose cada día ante la adversidad.

Siempre he pensado que los hijos tienen la facultad de ser un bálsamo. Cuando después de tener un parto complicado vemos sus caritas, todo el sufrimiento anterior se borra de un plumazo de nuestra mente. Eso me ha ocurrido con mis nietas. Cuando ha llegado el día en el que ya están las dos juntas y he visto sus caritas, su luz me ha envuelto haciendo que se me olvide el tiempo pasado de nubes negras transformándose en un cielo azul desbordando de amor mi corazón. Ahora, comienza la aventura maravillosa de ser abuela.

Ellas, CLARA Y EMMA, son mis HEROÍNAS SIN CAPA

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Autor: marylia4

Madrileña, aficionada a escribir, socialista, cinéfila, amante de la música, cocinitas, inquieta, decidida, curiosa por la vida..... y otros cuentos.

9 pensamientos en “Descubrimientos en tiempos de coronavirus: Mis heroínas sin capa

  1. Avatar de Silvia

    Lo peor ya ha pasado. Ahora a disfrutarlas cada segundo. Enhorabuena!!

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  2. Avatar de azurea20

    Me has hemocionado con tu relato. Os abrazo a ti a tus nietas y a los papás. Ojalá llegue pronto el día en que las pudas acariciar. Tocar la piel cuando se ama el los más. Os deseo Felicidad grande.

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  3. Avatar de Sabius

    Una historia conmovedora, ahora por fin llegó el momento de disfrutar de la vida, mi enhorabuena a tí como nueva abuelita y a toda la familia. Un fuerte abrazo.

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  4. Avatar de canariona_c s r

    Muchas felicidades por ese maravilloso regalo que os dio la vida. abrazos

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