Teníamos ganas, mi hija y yo, de hacer un viaje de «chicas», por lo que nos decidimos por una escapada de tres días a Bruselas, Brujas y Gante, tres ciudades que no conocíamos y que nos han parecido preciosas.
Día 1.- Madrid-Bruselas
Salimos rumbo a Bruselas muy tempranito para que nos cunda el día.
Llegamos en el tiempo previsto al aeropuerto de Bruselas, dirigiéndonos al hotel que estaba situado en una zona magnífica del centro, muy cerca de la Grand Place. El frío y la lluvia estuvieron presentes en todo el viaje, pero íbamos preparadas.
Dejamos las maletas en el hotel y directamente nos fuimos a conocer la ciudad. La zona del Parlamento Europeo estaba tomada por los «gilets jaunes», por lo que nos aconsejaron al sacar los billetes del metro, que fuéramos a otro punto desde donde podíamos visitar la zona sin correr peligro. Efectivamente, nos bajamos en la estación de Maelbeek y cuando salimos vimos la zona tomada por la policía, con dos o tres transeúntes, entre ellos nosotras. Se veía a lo lejos la plaza «Schuman» donde estaba la manifestación, con vallas de alambre separando la zona.
La zona donde está el Parlamento Europeo, comúnmente la llaman el «barrio europeo». Allí están todas las instituciones y uno de los edificios más representativos es el «Berlaymont» que fue construido en el año 1967 y es la sede de la Comisión Europea.
Una vez finalizada la visita, cogimos el metro y fuimos a ver el Atomium, que está situado a las afueras de la ciudad, en el barrio de Heizel. Durante el trayecto, tuvimos que hacer transbordo, cambiando a un tren de superficie donde pudimos ver desde la ventanilla una Bruselas diferente a la que acabábamos de dejar.
El Atomium es una imponente construcción que mide más de cien metros de altura. Fue construida en 1958 con motivo de la Exposición General de Bruselas y representa un cristal de hierro a escala monumental. La construcción cuenta con 9 esferas y se puede visitar el interior donde se puede ver todo lo relacionado con la Exposición de 1958, publicidad, objetos y piezas de la época.
A la vuelta nos bajamos en la estación de «La Bourse» cerca de la Grand Place donde se encuentra uno de los mercadillos de Navidad más bonitos de la ciudad. Allí, hicimos un alto en el camino, y en las escaleras del edificio de la Bolsa nos tomamos un tentempié, para después seguir la ruta.
El tour a pie, que habíamos contratado, comenzaba en la Grand Place. Nada más empezar la visita, la lluvia se unió, pero como ya he comentado, íbamos preparadas. Estuvimos dos horas y media caminando y viendo los lugares más interesantes de la ciudad.
Nos explicaron que el cómic en Bélgica es tan importante que lo llaman el «noveno arte». Es uno de los países impulsores y su creación más importante es «Tintín», aunque también figuran otros grandes referentes como «los hermanos Dalton», «los pitufos» o «Lucky Luke».
Después de disfrutar de la belleza de la Grand Place, donde se encuentra el Ayuntamiento, una de las piezas arquitectónicas más importantes, que data de 1459 y destaca una torre de 96 metros rematada por la estatua de San Miguel y ver las sedes gremiales, nos dirigimos a la estatua que hay en una de las esquinas de la plaza, en honor a Everard ‘t Serclaes reconocido en Bruselas por recuperar la ciudad de manos de la tropas flamencas. Dice la leyenda que se cumplen los deseos de quien la toca y eso hicimos, por si acaso. Desde allí, nos dirigimos al famoso Manneken Pis y tuvimos la suerte de verlo disfrazado, incluso visitar la tienda donde hacen sus disfraces.
Continuamos la visita por callejuelas donde se encuentran numerosas galerías de arte, haciendo una parada en la famosa tienda de chocolate «Godiva» donde degustamos unos riquísimos bombones y un buen chocolate para entrar en calor. Con fuerzas renovadas después del rico y calentito chocolate, llegamos a Mont des arts, un mirador desde donde se ven las mejores panorámicas de Bruselas, lástima que al anochecer tan pronto, no pudimos apreciarlo en todo su esplendor.
En nuestro tour a pie, pasando por la plaza de la Vieille Halle Aux Blés, me encontré con la agradable sorpresa de ver la estatua de mi admirado Jacques Brel, el cantautor belga más famoso de todos los tiempos. Desde allí nos dirigimos a la iglesia de Nuestra Señora del Sablon, con sus imponentes vidrieras, un buen ejemplo del gótico brabantino belga. También, la catedral de San Miguel y Santa Gúdula a la que llaman «la petite notre dame» por su parecido en la fachada de tres niveles y los portales laterales que están, como la de Notre Dame en París, en la base de las torres.
Finalizamos la visita viendo el Palacio de Justicia, uno de los edificios más impresionantes de Europa. Cuando terminó su construcción, en 1883, era el edificio más grande del mundo. A continuación, el Palacio Real. Se empezó su construcción a principios del siglo XIX durante el reinado de Guillermo I. Este palacio no es usado como residencia real y su función actual es albergar eventos, reuniones y a jefes de estado invitados.
Acabamos la visita donde la empezamos, en la Grand Place. Desde allí fuimos hacia el Pasaje Sant Hubert y finalizamos la jornada cenando en un restaurante muy animado desde donde podíamos contemplar los puestos de los mercadillos en la noche bruselense.
Bruselas nos ha cautivado. Una ciudad bonita, cosmopolita y fácil de ver.
Día 2.- Brujas y Gante
Cogimos el metro, que por cierto estaba desierto, hacia la Estación Central y desde allí coger el autobús para Brujas, dispuestas a pasar otra jornada maratoniana.
Llegamos a Brujas comenzando la excursión a esta famosa ciudad que dicen es de cuento. El guía nos explica que su nombre proviene del germánico «Bryggia» que significa puentes, muelles, atracaderos, debido a la gran cantidad de puentes que en ella existen. También es conocida como la «Venecia del Norte» por sus numerosos canales. En el siglo XII un canal natural la conectaba con el mar y tuvo gran afluencia de barcos mercantes, convirtiéndose en unos de los puertos más importantes, entrando en decadencia en la baja Edad Media por la putrefacción de sus canales.
A uno de sus canales lo llaman el «lago del amor», debido a las múltiples leyendas de amores imposibles. A lo largo de la visita por los canales y los puentes se ven muchos cisnes y según nos dijo el guía, tienen chip cada uno de ellos. Nos contó una leyenda muy curiosa sobre los cisnes de Brujas cuando Maximiliano I tomó el poder.
Caminando llegamos al «beguinario de Brujas», donde se encuentra el Beaterio, uno de los lugares más representativos de la ciudad. Una historia muy interesante, la de las «beguinas de Brujas», mujeres que en el siglo XII, como consecuencia de las guerras, sus maridos no regresaban, quedándose solas. Se creó una congregación laica, donde estas mujeres ayudaban a los más desfavorecidos, tomando una parte activa en la sociedad de la época. Un entorno precioso en el que destaca el gran patio alrededor de las casas y del beaterio.
Continuamos nuestra visita disfrutando del encanto de sus calles, llegando al Museo de la cerveza para conocer el curioso mundo que hay detrás de la cerveza belga. De allí nos dirigimos al hospital de San Juan, el más antiguo de Europa, convertido actualmente en museo. Otro punto de interés en Brujas es la iglesia de Nuestra Señora. Este edificio gótico con la segunda torre más alta de Europa construida en ladrillo, alberga el corazón de Felipe el Hermoso y una escultura de Miguel Ángel conocida como «La Madonna». Es curioso el hecho de que aunque el cuerpo de Felipe esté en la catedral de Granada junto a la reina Juana de Castilla, su corazón fue despojado del cuerpo llevándolo a enterrar a la ciudad que lo vio nacer, consiguiendo de esta manera que Juana no tuviese el corazón de su amado ni en vida ni después de su muerte.
Desde allí nos dirigimos a la impresionante plaza Burg donde se encuentra el Ayuntamiento, edificio gótico flamígero, más antiguo de Bélgica y el Palacio de Justicia de estilo renacentista. Es una plaza muy concurrida donde se puede apreciar una gran variedad estilos arquitectónicos. Un ejemplo de ellos es la Basílica de la Santa Sangre, el edificio más antiguo de Brujas que data del siglo XII.
A pocos metros de esta plaza se encuentra la Grote Markt o plaza del mercado, muy concurrida también. Cerca de estas plazas hicimos una pausa para degustar los típicos «moules» y las «croquetas» típicas de Brujas con su extraordinaria cerveza. La lluvia nos respetó toda la mañana y cuando comenzó a llover tuvimos la suerte de estar a cubierto.
Dejamos atrás la maravillosa ciudad de Brujas para dirigirnos a otra no menos maravillosa, Gante, que nos recibe hasta con sol. ¡¡¡Qué suerte!!!
Gante nace en torno a abadías, está entre dos ríos y en el siglo XIV fue, después de París, la ciudad más grande de Europa. Al tener una de las más importantes universidades, es una ciudad muy animada con mucha actividad cultural y una vida nocturna muy concurrida. Al igual que Brujas, también posee una red de canales y su cuidado casco histórico medieval hacen de ella una ciudad preciosa.
En esta ciudad nació el emperador Carlos I de España y V de Alemania, hijo de Felipe el Hermoso y la reina Juana al desplazarse ella a la tierra de su marido para ir a un banquete. Los ganteses no tienen buen recuerdo de Carlos V, ya que durante su reinado quiso subir los impuestos y al negarse los ganteses a pagarlos, les paseaba con una capa de lino y una soga al cuello, matándolos al final del paseo.
Llegamos caminando por sus calles al Ayuntamiento, otro edificio impresionante que a primera vista nos parece dos edificios en uno, ya que por un lado está la fachada de estilo renacentista y por el otro la fachada de estilo gótico. Ello se debe a que está edificado en épocas distintas. Detrás del Ayuntamiento comienza la zona peatonal donde se encuentra el mercadillo navideño de la ciudad y la catedral de San Bavón donde fue bautizado Carlos V. En su interior se guarda el retablo de la Adoración del cordero místico, conocido como políptico de Gante, obra de los hermanos Van Eyck. También destaca el gran púlpito de roble, madera dorada y mármol. Impresionante tesoro de arte el que alberga esta catedral.
Paseando por la avenida contemplamos la torre Belfort, campanario construido en el siglo XIV, desde donde se puede contemplar unas vistas panorámicas de la ciudad y paseando por sus canales, llegamos al castillo medieval de los Condes de Flandes. Pocas ciudades tienen un castillo en su centro histórico. La plaza que está al lado del castillo, es una de las plazas más animadas de Gante y tiene la peculiaridad de que su sistema de alumbrado está conectado con la maternidad y cada vez que nace un niño o niña, las luces se encienden. Muy original.
Destacar también la gran noria que preside el mercadillo de Navidad y sus múltiples tiendas y puestos donde se puede degustar un buen chocolate, gaufres y bombones deliciosos.
Parece que Gante está a la sombra de Brujas y no tiene nada que envidiarle. Es una ciudad elegante, animada, donde caminar por la orilla del río Lys admirando sus casas de arquitectura tradicional cuando va anocheciendo, es todo un lujo para los sentidos.
Acabó ja jornada maratoniana llegando a Bruselas cansadas pero felices de haber visto tanta belleza durante todo el día. Como no tuvimos fuerzas para salir a cenar fuera, nos quedamos en el hotel disfrutando de sus acogedoras instalaciones.
Día 3.- Bruselas Madrid
Llegó el día de vuelta a casa felices de haber compartido estos días tan especiales conociendo unas ciudades tan bellas.
1 enero, 2019 en 10:29 am
Gracias. Me encanta leer sobre los viajes que hacen y donde me dan pistas para mis posibles futuras.
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6 enero, 2019 en 1:35 pm
Gracias a ti por leerlo. Saludos.
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