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La vida y otros cuentos


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Crucero fluvial por el Rhin

Este viaje lo teníamos programado desde hacía muchos meses y teníamos puesta mucha ilusión en él, pero en algún momento, a lo largo de este tiempo, hemos estado a punto de no poder hacerlo, por causas ajenas a nuestra voluntad. Afortunadamente, hemos podido realizarlo y ha sido un viaje maravilloso del que guardaremos siempre un precioso recuerdo.

Día 1.- Salimos del aeropuerto, a la hora prevista, con destino a Estrasburgo llenos de emoción y ganas de comenzar la aventura de ir en un barco por el curso del río Rhin.

 

20190831_100147.jpg20190831_095320.jpgLlegamos a Estrasburgo con una temperatura de pleno verano que apetecía disfrutar de sus calles y sus lugares de interés. Lo primero que hicimos fue tomar un «tentempié» y visitar una parte de la ciudad, antes de llegar al barco.

Estrasburgo, ciudad multicultural, es la capital de La Alsacia. Importante para los pueblos romanos, alemanes y franceses que quisieron esta ciudad por su sitio estratégio. Hasta el siglo V fue de los romanos y se llamó «Argenturatu», después vinieron los germanos y en el siglo XVII entró a formar parte de Francia. Hasta el año 1870 que de nuevo la toma Alemania y volvió a ser germana. No duró demasiado tiempo perteneciendo a Alemania, ya que, en la primera guerra mundial, Estrasburgo volvería a ser parte de Francia, pero de nuevo en la segunda guerra mundial desde el año 1940 a 1944 los alemanes volvieron a tomar la ciudad, obligando a los ciudadanos de Alsacia a luchar en el frente ruso en el lado alemán. Desde 1944, que perdió la guerra Alemania, Estrasburgo pertenece a Francia. En 1949 se fundó en esta ciudad el Consejo de Europa. También es sede del Parlamento Europeo.

La catedral preside la ciudad. Todas las calles conducen a ella, aunque hay una muy especial, la rue Mercière, desde donde se puede contemplar la vista más espectacular.

20190831_144833Desde la catedral, pasando por la plaza Gutenberg, llegamos al barrio llamado la «Petite France», uno de los barrios más antiguos de la ciudad. En la Edad Media, era la zona de los curtidores y mataderos. Hoy es un barrio totalmente turístico, pero que conserva su encanto, con estrechas callejuelas, casas de entramado de madera, puentes por donde pasa el río Ille, afluente del Rhin, regulando su cauce a través de canales y esclusas.

Después de visitar esta parte de la ciudad, nos dirigimos al puerto donde nos esperaba el barco que, durante una semana, iba a ser nuestra casa. A primera vista, nos dio muy buena impresión y una vez que estuvimos recorriendo todas sus instalaciones, nos gustó mucho más.

Después de acomodarnos en el camarote, nos dirigimos al salón donde tenemos una copa y cena de bienvenida, empezando a conocer, tanto al personal del barco, como al resto de viajeros que conformamos el viaje.

Día 2.- Estrasburgo. Comenzamos la visita a la ciudad por el barrio de las instituciones europeas, donde se encuentran el  Parlamento Europeo, Consejo de Europa, Palacio de los Derechos Humanos para volver de nuevo a visitar la catedral, Notre Dame,  maravilla del arte gótico, con la sorpresa de ver, en su interior, un reloj astronómico que data del siglo XVI, en el que se muestra la posición del sol, las fases de la luna, a la vez que los signos del zodiaco, la hora, e incluso el tiempo. Una vez finalizada la visita a la catedral,  vamos caminando hacia el casco histórico, donde pasear es una delicia. En Estrasburgo, al ser una ciudad mitad francesa, mitad alemana, lo mismo podemos comer un buen queso francés, que tomarnos una buena cerveza alemana acompañada del típico bretzel.

Otro de los lugares interesantes de Estrasburgo es la «Neustadt» o «barrio alemán». Sus construcciones, sus parques, se diferencian del resto y está considerado como uno de los mejores testimonios de la arquitectura del imperio alemán. La plaza Broglie, donde se encuentra el Ayuntamiento, en la que hay una escultura del mariscal Leclerc, oficial militar que jugó un papel destacado en la liberación de Francia durante la segunda guerra mundial.

20190901_091531Llegamos al barco después de un día fantástico en esta preciosa ciudad y aún nos quedan fuerzas para disfrutar de la fiesta que nos tienen preparada. Noche de navegación.

Día3 .- Mannheim/Rudesheim.- Cuando nos despertamos, estamos atracados en Mannheim, segundo puerto fluvial de Alemania. Una ciudad que, durante largos años, fue un pueblo de pescadores sin demasiada importancia, pasó a ser una ciudad con mucha actividad industrial, bombardeada, de punta a punta, durante la segunda guerra mundial, y  hoy es una ciudad multicultural, en la que su universidad está considerada como una de las mejores de Alemania.

Salimos del barco caminando hacia La Torre del Agua, emblema de la ciudad. Se trata de una obra barroca con unos maravillosos jardines al fondo, rodeada de fuentes y flores. Desde allí nos dirigimos, paseando, con una agradable temperatura, tomando el pulso a  la vida de la ciudad, hacia la iglesia de los Jesuitas, joya arquitectónica del siglo XVIII.

Después de pasar la mañana en Mannheim, salimos hacia Rudesheim, capital del vino, donde comienza la ruta romántica del Rhin, o también, como la llaman otros, la ruta de los castillos del Rhin. Llegamos hacia las 18,00 h. a visitar un pueblo de cuento, con innumerables viñedos en los que se cultiva la uva riesling, una variedad de uva blanca. La cultura del vino está presente en todos los rincones de este bonito pueblo. Tiene un castillo del siglo X, que alberga el museo del vino. La calles Oberstrasse y Drosselgasse,(más bien estrecho callejón) son las más concurridas, llena de bares, restaurantes y tiendas. Paseando por el pueblo, nos encontramos con un bonito castillo de estilo renacentista que actualmente alberga el Siegsfried’s Mechanisches Musikkabinett, curioso museo de instrumentos musicales de entre los siglos XVIII y XIX. Sin duda, esta pequeña ciudad, nos ha cautivado.

Llegamos al barco a la hora de la cena  y nos disponemos a pasar otra noche de fiesta con los fantásticos animadores, convertidos en dos marineros de la tripulación En esta ocasión, es el juego «Pasablablabla naútico». Risas aseguradas.

Día 4.- Coblenza. Mañana de navegación por uno de los parajes más bonitos del viaje. Desde el barco, podemos contemplar pintorescos pueblos a orillas del río, grandes fortalezas y numerosos castillos. Esta zona de los valles medios del Rhin está declarada como Patrimonio de la Humanidad por su belleza. El barco, a velocidad de crucero y con una magnífica temperatura, hace que nos sintamos absolutamente relajados admirando la belleza del entorno.

En el km. 554 pasamos junto a la misteriosa roca de la sirena Lorelei. Por la megafonía del barco, nos explican que es una roca de unos 130 metros y según cuenta la leyenda, la sirena, desde el montículo, atraía con sus cantos y susurros a los barcos que por allí navegaban. Los tripulantes, embelesados, se dejaban llevar hasta la puntiaguda roca, donde naufragaban, mientras la sirena sonreía peinando su larga cabellera. Es una zona en la que las corrientes son muy fuertes y la curva que hay que rodear para sortear la roca de la sirena, hace que, en tiempos antiguos, marineros poco experimentados naufragasen por los problemas para pasar por ese risco de Lorelei. Debido a los naufragios, comenzó la leyenda que, en el «Romanticismo», fue resucitada por los alemanes.

En el barco, tuvimos nuestra propia representación de la leyenda, pasando una mañana divertida, donde la belleza del paisaje fue protagonista.

Llegamos a Coblenza, ciudad situada a ambos lados del Rhin con confluencia con el río Mosela. Es la ciudad más grande del estado federal de Renania-Palatinado. En esta ciudad, se encuentra el mundialmente conocido «rincón o triángulo alemán». Es una parte del malecón en la confluencia de los dos ríos, donde está la estatua de Guillermo I, primer emperador de la Alemania unida. Esta estatua quedó totalmente devastada, en 1945, durante la segunda guerra mundial. Finalmente, en 1993, se reconstruyó de nuevo el monumento, quedando elevado por encima de los ríos Rhin y Mosela, lo que supone un lugar muy atractivo para los turistas que vamos a visitar la ciudad.

Comenzamos la visita a pie, a esta pequeña ciudad de gran belleza, por el caso antiguo, donde en una de sus callejuelas figura una pintura muy curiosa sobre su historia. Continuamos hacia la Jesuitenplatz, plaza con mucha vida, que lleva el nombre de los Jesuitas porque los edificios que actualmente forman parte del  Ayuntamiento, hace cuatro siglos pertenecieron a esa orden. Junto al Ayuntamiento, al lado de la plaza, figura el Schängelbrunnen, un monumento que se ha convertido en el símbolo de Coblenza pero que en otro tiempo, hacía referencia despectivamente a los hijos que nacían de forma ilegítima entre las mujeres de Coblenza y los soldados franceses en la época de la ocupación francesa. Se trata de la figura de un niño que cada dos o tres minutos suelta un chorro de agua, por lo que es conveniente no ponerse delante. Seguimos caminando y llegamos a la iglesia de San Florin, construida en el siglo XII, pero que en 1820 se convirtió en la primera iglesia protestante de la ciudad. Esta iglesia, con los edificios que conforman la plaza, son uno de los conjuntos arquitectónicos más apreciados de la ciudad. También visitamos la basílica de San Castor, consagrada en el año 836, pero la mayor parte de lo que se conserva data del siglo XII. Es la iglesia más antigua de Coblenza.

Y caminando, caminando, disfrutando de un paseo muy agradable, pasamos por la Gorresplatz, en la que se alza una columna de 10 metros de altura para conmemorar los 2000 años de historia de Coblenza, llegando a continuación  al «rincón o triángulo alemán» el monumento más visitado de la ciudad. Entre monumentos e iglesias, también tuvimos tiempo de ir a la cervecería más antigua de Coblenza, Brauhaus, a tomarnos unas merecidas cervezas.

Llegamos al barco con la sensación de plenitud al haber descubierto el encanto de una ciudad poco conocida para la mayoría. Después de cenar, otra sorpresa a bordo. Esta noche toca «FAMA, a bailar».

Día 5.- Colonia. Mañana de relax disfrutando de la navegación y del maravilloso paisaje que tenemos a ambos lados del río. Cuando vamos llegando a Colonia, lo primero que se sobresale en el paisaje, es su gran catedral gótica, la más espectacular de Alemania.

Esta ciudad que fundaron los romanos en el año 38 a.c., actualmente es la cuarta ciudad más grande del país. Fue una de las ciudades más devastadas en la segunda guerra mundial. Comenzamos el paseo a pie por el casco histórico de la ciudad. Una de las ventajas, que tenemos en este precioso viaje, es que el barco atraca dentro de las ciudades que vamos visitando, lo cual hace que podamos ir a pie directamente sin tener que coger ningún medio de transporte para trasladarnos.

Pasear por la orilla del Rhin es una delicia, contemplando el puente Hohenzollern, donde las parejas cuelgan sus candados para sellar su amor, como en tantos otros que hay por todo el mundo. En la orilla derecha, está la iglesia románica de San Martín con unas bonitas torres y al lado unas casas muy típicas de colores, con el año de construcción en sus fachadas. Seguimos por sus callejuelas llegando a la plaza Alter Markt , una de las dos plazas más populares de Colonia. Es una zona muy animada, con muchas cafeterías y restaurantes. En una de las esquinas, vemos dos estatuas, Tünnes y Shäll, personajes del teatro de marionetas que simbolizan la sociedad de Colonia. Uno, campesino, representa al pueblo y dicen que frotarle la nariz nos traerá suerte en el amor. El otro, representa a la burguesía y al frotarle su nariz, nos traerá suerte en el dinero. Muy cerca de allí está el Ayuntamiento de la ciudad. Ubicado en un edificio con mucha historia, “Kölner Rathaus”, su construcción data del siglo XII, aunque actualmente es una reconstrucción  por los daños sufridos durante la segunda guerra mundial.

Por el camino nos encontramos con un edificio muy emblemático de la ciudad, casa Farina, donde se encuentra el Museo del Perfume. Allí, se puede conocer el origen del agua de colonia. Desde allí nos dirigimos a la plaza donde está la Catedral de San Pedro y Santa María,  que domina toda la ciudad al estar en una pequeña elevación. Es impresionante verla de cerca. Obra maestra del gótico alemán, sus impresionantes torres que se levantan hasta los 157 metros de altura, hacen de ella la catedral más alta de Europa. Espectaculares, también son sus vidrieras y la nave central de 45 metros de alto. En su interior se encuentra un relicario que, supuestamente, son los restos de los Reyes Magos. Está construida con un tipo de piedra que se ennegrece con el paso del tiempo, muy sensible a la contaminación y a las palomas, por lo que siempre está en reparación.

Después de disfrutar de la ciudad y visitar la catedral, nos disponemos a tomar unas cervezas en «Peters Brauhaus» la cervecería más famosa de Colonia. Allí, merendamos la típica «merienda del cervecero» que consiste en carne de codillo cocido, chucrut y puré de patatas, todo un manjar, acompañado de unas ricas cervezas.

Cansados pero felices de estar conociendo una parte de Alemania que no habíamos visitado y que nos está sorprendiendo por su belleza,  llegamos al barco a tiempo para ver el espectáculo «GH River» y disfrutar del cocktail del día, el «Cosmopolitan».

Día 6 y 7 Ámsterdam.- Vamos llegando ya al final del viaje. Qué pronto pasa el tiempo cuando lo estamos pasando bien. Hoy, al despertamos, el barco está en movimiento, dejando atrás el país teutón para irnos introduciendo en los Países Bajos. No puedo finalizar mi relato sin mencionar uno de los detalles que nos han hecho disfrutar mucho, la buena calidad de la comida en el barco. Desayunos muy ricos y comidas y cenas con productos frescos y variados, teniendo, alguno de los días, comidas monográficas de productos típicos alemanes. No falta ni un solo día, después de la sobremesa, en el salón principal, degustación de café con pasteles, así como el «cocktail» del día que a lo largo de la semana, hemos ido degustando en sus múltiples variedades.

Hoy, tenemos toda la mañana de navegación con muchas actividades a bordo a cargo de los animadores. Un divertido «bingo bávaro» junto a dos personajes de Bavaria que se han perdido a bordo de nuestro barco. Un curso de «origami», el arte de la papiroflexia, con servilletas de tela. Se pueden hacer verdaderas originalidades. No podía faltar la demostración culinaria del famoso pastel «Apfelstrudel», con la posterior degustación acompañado de un rico café. Mientras todo eso está ocurriendo en el salón panorámico, afuera, en cubierta, podemos ver como el paisaje va cambiando según nos adentramos en Holanda. Una de las curiosidades del viaje son las esclusas que vamos pasando y que nunca habíamos visto. Son obras hidráulicas para vencer los desniveles de agua que hay en el curso del río. Se hace de una forma muy lenta quedando el barco prácticamente parado hasta que se equilibra el nivel de agua, abriéndose la esclusa para poder seguir por el río a otro nivel.

Según nos vamos acercando a Ámsterdam, el río se va abriendo ante nosotros, contemplando un paisaje impresionante dándonos cuenta de la magnitud del puerto de esta ciudad que está situada entre la bahía del IJ al norte y a las orillas del río Amstel. Fue fundada en el siglo XII como un pequeño pueblo pesquero. En la actualidad es la capital de los Países Bajos, con un gran centro financiero y cultural de proyección internacional.

Desembarcamos al lado la Estación Central. Como ya había comentado, es una gozada estar de inmediato en plena ciudad. Una de las cosas que más me asombran es ver la cantidad inmensa de bicicletas que hay en los aparcamientos y como los carriles bici son verdaderamente importantes, con sus semáforos, que los peatones respetan debidamente.

Después del desembarco, nos disponemos a hacer una excursión  por los canales más importantes de Ámsterdam. Tiene 165 canales y es conocida como la Venecia de Norte. La excursión es nocturna y debo decir que no se aprecia igual la belleza de la ciudad por la noche. Aconsejo hacer el crucero por los canales a la luz del día.  Los puentes por los que pasamos, las elegantes casas de los comerciantes a los lados de los canales desde la Edad del Siglo de Oro, el puente estrecho llamado «Magere Brug» se disfrutan más por el día. Después de finalizar la visita a los canales, nos adentramos en el famoso «barrio rojo» de Ámsterdam. Es una de las zonas más turísticas de la ciudad, donde se ve a las prostitutas mostrando su cuerpo en los escaparates y según nos cuentan, son trabajadoras que contribuyen con sus impuestos como cualquier trabajador holandés. Es un barrio con mucho ambiente lleno de turistas. No se pueden hacer fotos ni vídeos. Salimos con una sensación agridulce, regresando al barco, ya pasada la medianoche, en un agradable paseo, a pesar de hacer algo de frío.

A la mañana siguiente, después de dar cuenta de un buen desayuno, nos vamos a conocer la ciudad desde otra perspectiva. Comenzamos la visita de buena mañana y nada más salir del barco, nos quedamos impresionados viendo el gran número de bicicletas que vienen por su carril, por el que tenemos que pasar para ir al otro lado de la calle. Conseguir cruzarlo, es el primer riesgo del día al que nos sometemos.

Ámsterdam es una ciudad increíble que para verla, al menos, se necesita una semana. Queda pendiente en mi lista de viajes, volver con calma para disfrutar de ella, ver sus interesantes museos y disfrutar de la vida cultural tan rica que tiene. Aún así, vamos dispuestos a ver todo lo que podamos en el día. Una de las agradables sorpresas que nos tenía deparada la visita a la ciudad, son las casas flotantes que hay en los canales y que tan bien se ven por el día. Actualmente, hay más de dos mil casas flotantes. Este tipo de viviendas surgió después de la segunda guerra mundial, debido a la escasez de vivienda en aquel tiempo. Lo mejor de estas casas es su ubicación, con unas vistas increíbles de los maravillosos edificios que rodean los canales. Otro lugar sorprendente de Ámsterdam es el barrio del Jordaan, donde se encuentra la Casa Museo de Ana Frank. Este barrio se construyó en el siglo XVII siguiendo la línea de los antiguos diques por lo que la orientación de las calles es diferente. Un barrio con mucho ambiente, tiendas, galerías de arte y restaurantes.

Pasamos por el Museo Van Gogh y nos paramos en la plaza de Rembrandt, Rembrandtplein, en homenaje a este influyente pintor holandés. En esta plaza además de la estatua del pintor, hay a su alrededor, veintidós estatuas en clara referencia a su cuadro «La ronda de noche». Es una plaza muy visitada, con muchos bares y restaurantes. Cerca de allí esta otro lugar de visita obligada, el mercado de las flores. Este mercado no se asienta sobre tierra firme, está en barcazas o plataformas flotantes atracadas en los muelles del canal. Allí encontramos, sobre todo, tulipanes de todos los colores, semillas y bulbos para poder llevarnos a casa. Hay un gran número de cafés, restaurantes, donde aprovechamos para tomarnos un «tentempié». Aunque popularmente se le conoce como mercado de las flores, hay muchas tiendas en las que se puede comprar regalos y por supuesto, el típico queso del país, «Gouda». Callejeando, llegamos a la famosa plaza DAM, corazón de la ciudad, lugar con mucho ambiente, siendo punto de encuentro tanto para los habitantes como para los turistas. Cada rincón de esta gran ciudad que vamos descubriendo es más bonito y más nos gusta. Una gran ciudad que merece la pena visitar.

Cerca de Ámsterdam hay dos pueblos que por su belleza, no podemos dejar de visitar, Zaanse Schans y Edam.

Desde donde nos deja el autobús hasta donde se encuentran los molinos de Zaanse Schans hay un precioso paseo con una vereda en la que alrededor todo es verde. Es un paisaje de cuento que nos deja maravillados. Cuando llegamos a la zona, se abre un paisaje impresionante contemplando el río y los molinos alrededor. Nos cuentan que los molinos se crearon en los siglos XVII y XVIII y actualmente, hay varios que se pueden visitar por dentro y que aún están activos. Visitamos el  «De Huisman», un molino de especias. En este pueblo han sabido conservar muy bien la tradición de su arquitectura y el entorno. Preciosas casitas de madera de colores, con los canales que las rodean. Caminando, llegamos a una fábrica de quesos típicos holandeses donde nos enseñan la elaboración, degustando después sus variedades, con tienda para hacer compras al final de la visita.

Dejamos este precioso pueblo y nos trasladamos a otro no menos bonito, Edam. Ciudad fundada en el siglo XII que tuvo mucha importancia durante el siglo XVI, llegando a tener treinta y tres muelles, por lo que fue una de las grandes ciudades portuarias del norte de Holanda.  En la actualidad es famosa internacionalmente por sus quesos. Nada más bajar del autobús nos encontramos con otro pueblo de postal, con múltiples canales y un paisaje de ensueño. Vamos caminando, siguiendo uno de los canales que nos lleva hacia el centro del pueblo. Allí, nos perdemos en cada calle, en cada rincón, admirando su belleza. Aún conserva muchas construcciones de aquella época, casas de madera al lado de los canales, templos como la iglesia de San Nicolás, construida a principios del siglo XV o el edificio del Ayuntamiento construido en 1737.

Visitas obligadas a estos dos pueblos con tanto encanto, estando en Ámsterdam.

Finalizamos la jornada con un acontecimiento importante en el barco, la cena del capitán. Un cena muy especial, con la presencia del capitán del barco, en la que todos vamos con nuestras mejores galas. Y después de la cena, la gran traca final. Un magnífico espectáculo con una señorita muy especial del Moulin Rouge que se sube a nuestro barco para rodar escenas de la época del cancán. Con música, risas y diversión acabamos la noche.

Día 8.- Hoy sí que ya finaliza este fantástico viaje. Después de desayunar, nos dirigimos hacia el aeropuerto rumbo a casa, con nuestras mochilas repletas de felicidad aparte de regalos.

Ha sido un viaje espectacular donde hemos descansado a la vez que nos hemos divertido. Nos han encantado todas las ciudades por las que hemos pasado y la estancia en el barco, ha sido maravillosa. Viaje absolutamente recomendable. ¡¡¡Felices!!!

 

 

 

 

 

 


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El cine

Todas las semanas, cuando llega el viernes, espero con expectación a tener la información de los estrenos de cine para ver qué película puedo ir a ver. Y casi todos los viernes, por no decir todos, me quedo con las ganas porque no encuentro ninguna película que merezca la pena desembolsar el dinero que vale la entrada. Quiero ir al cine y no puedo.

Ir al cine se convierte en una liturgia para mí. Cuando entro en la sala y me acomodo, porque ya no existen acomodadores,  y veo esa gran pantalla en blanco, con las luces de la sala encendidas, estoy deseando que se apaguen para comenzar a sentir las emociones que provocan las historias que allí se cuentan. Entonces, para mí, comienza la magia.

Mi afición por el cine viene desde la infancia y se lo tengo que agradecer a mi abuela materna. Ella era una gran aficionada. Junto a ella, desde muy pequeña, pude ver películas de «mayores» porque el portero del cine donde íbamos, al menos tres días a la semana, hacía la «vista gorda» cuando mi abuela le decía «..Si mi nieta es muy pequeña y no entiende…» y era verdad que no las entendía, pero me cautivaban. Mis ojos, prácticamente, no pestañeaban durante toda la filmación.

Donde íbamos, era un cine de barrio de «sesión continua». Esos cines donde sí había acomodadores que te acompañaban hasta la butaca y que daba igual la hora que fuéramos porque si llegábamos con la película empezada, podíamos quedarnos a verla de nuevo las veces que quisiéramos hasta el final de la sesión.  En los descansos, entre película y película, recuerdo que en esa pantalla enorme  ponía «Visite nuestro ambigú».

En esos ratos de descanso,  mi abuela sacaba los bocadillos que había preparado previamente en casa y dando buena cuenta de ellos, nos íbamos preparando para, de nuevo, volver a la oscuridad de la sala y ver en la gran pantalla a esos héroes, heroínas, príncipes o princesas de sesión doble.  En esa época, pude ver  las películas de Marisol, mi ídolo de ese tiempo. El cebo, película que se me quedó grabada en la retina y que, a día de hoy, todavía la recuerdo con desasosiego. Ben-Hur, Los Diez Mandamientos, películas obligadas durante la Semana Santa a las que íbamos todos los primos juntos,  o las películas de «mayores» como Desnuda frente al mundo. Esta última era de las que no entendía, pero me quedaba con los ojos muy abiertos viendo a Gina Lollobrígida y Tony Franciosa en un melodrama que, en ese momento, según supe después, causó gran escándalo dado el puritanismo de la época. No puedo hablar del cine de esa época sin señalar el  NO-DO, informativo  por excelencia, en blanco y negro,  donde se contaba la inauguración de un pantano o la boda de una señorita de la alta sociedad. De esta manera, el cine se convirtió en una de mis grandes aficiones.

Me hice mayor, y por las obligaciones propias de la edad, se acabó el ir al cine con la asiduidad de antaño. Eran años en los que había una gran creatividad cinematográfica; todas las semanas se estrenaban grandes películas. Cuando, el poco tiempo que tenía, me lo permitía, aprovechaba para ir al cine y ver todas las películas que tenía en mi lista como «pendientes». Estos cines ya no eran de «sesión continua», con lo que tenía que ser muy puntual sino quería ver las películas empezadas. Y comenzaba mi particular maratón de cine: Entraba a las cuatro de la tarde en uno de aquellos cines que había en la Gran Vía, salía al finalizar la película y me iba corriendo para llegar a otro y volvía a salir de nuevo para llegar a la última sesión de otro cercano. Tardes en las que disfrutaba al máximo viendo obras maestras del cine que eran un placer para los sentidos. La saga de El Padrino, Tarde de Perros, El Expreso de medianoche, Regreso a casa, Alguien voló sobre el nido del cuco, Chinatown. Españolas como La Escopeta Nacional, Mi querida Señorita o El Crimen de Cuenca, son solo una muestra del cine que se hacía en aquel momento. Eran tiempos de grandes éxitos, con grandes colas que se formaban delante de la taquilla para verlas.

Con el paso de los años, muchos de los cines en los que solo había una gran sala donde proyectaban una sola película, se fueron convirtiendo en multisalas donde, en el mismo espacio, había  tres o cuatro proyectando a la vez varias películas. Las salas eran más pequeñas pero, no por ello, la magia del cine dejó de existir. Era la época del inicio de la saga La Guerra de las Galaxias. Recuerdo que era el año 1980 cuando, por primera vez, fui a un «minicine» de la calle Luchana a ver El Imperio Contraataca.

Actualmente, con los medios y los soportes digitales que existen, cada vez menos gente va al cine. Las grandes series televisivas han sustituido a las películas.  Hubo un tiempo en el que las series de televisión no competían con las películas de cine. Es más, muchos actores y actrices lo eran solo de televisión porque no tenían el suficiente «caché» para trabajar en el cine. Ahora es todo lo contrario, ya no existe ninguna línea divisoria entre el cine y la televisión. Sobre todo, grandes series que tienen mucho en común con las grandes producciones cinematográficas. Directores, actores, actrices que trabajan simultáneamente en uno u otro formato, porque  ya no consideran un género menor a las series de televisión.

Sea por las series o por la falta de ideas, es una realidad la carencia de buenas películas que «enganchen» al público y permanezcan en las salas de cine más de un mes. Puede ser por la crisis, por el poco riesgo que asumen los productores o porque que estemos ante un nuevo modelo. El caso es que quiero ir al cine y no puedo. Eso sí, no pierdo la esperanza de ver, de vez en cuando, buenas películas que me tengan «pegada» a la butaca, desde el principio hasta el final, viviendo una experiencia inimitable y sintiendo la magia que transmite el CINE con mayúsculas, porque es imposible sustituir la magia de la pantalla grande con una de TV por mucho «fullHD» que tenga.

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8 de Marzo – Día Internacional de la Mujer. «Yo me sumo»

En estos días cercanos al 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, en los que tanto se habla de nosotras, las mujeres, y se dice que es nuestro tiempo, reivindico, una vez más, que este «tiempo de mujeres» se alargue y se convierta en un tiempo de mujeres (sin comillas) todos los días del año.

Creo que es fundamental para avanzar y conseguir la igualdad real por la que tanto trabajamos, pararnos un momento y mirar las diferentes aristas que existen en la lucha por esa igualdad real, comenzando a fomentar entre nosotras, más activamente, el apoyo mutuo y la verdadera «sororidad» de la que tanto se habla, para lograr los objetivos.

Por ello, hoy, quiero compartir aquí una reflexión que me llega de una buena amiga y que, por supuesto, me sumo a ella:

«Soy fan de las mujeres que te miran bien, de esas que se dan el tiempo de conocerte y que no te odian, o les caes mal porque siii… Las que en cualquier baño público te hablan y se ríen contigo, las que te piropean el cabello o la ropa, esas mujeres seguras, que no necesitan apagar la luz de otra para brillar, las que te saludan y te regalan sonrisas, que respetan a su propio género porque todas somos mujeres grandiosas.
Soy fan de las mujeres que comprenden que ya no es tiempo de competir entre nosotras y que nunca lo fue, de esas mujeres maduras que han trabajado en su amor propio, esas mujeres que se sienten seguras de sí misma y no ven a otras con envidia, como si fuéramos competencia.
Soy fan de las mujeres que se apoyan, que son leales a la palabra AMISTAD y a las que se aconsejan con AMOR… ❤️
Sé de esas Mujeres !!!
Yo me sumo !!! y os invito a ello. 🙋🏼‍♀️⭐IMG-20170308-WA0038

Como siempre que tengo la oportunidad de hablar de feminismo, aprovecho para dar las gracias y felicitar a las mujeres que tanto han luchado y lo siguen haciendo para conseguir la igualdad real, pero también a esos hombres valientes, feministas, que caminan por la vida a nuestro lado y nos ponen en valor cada día. Sin ellos,  no avanzamos. Son IMPRESCINDIBLES


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Escapada nadiveña

Teníamos ganas, mi hija y yo, de hacer un viaje de «chicas», por lo que nos decidimos por una escapada de tres días a Bruselas, Brujas y Gante, tres ciudades que no conocíamos y que nos han parecido preciosas.

Día 1.- Madrid-Bruselas

Salimos rumbo a Bruselas muy tempranito para que nos cunda el día.

Llegamos en el tiempo previsto al aeropuerto de Bruselas, dirigiéndonos al hotel que estaba situado en una zona magnífica del centro, muy cerca de la Grand Place. El frío y la lluvia estuvieron presentes en todo el viaje, pero íbamos preparadas.

Dejamos las maletas  en el hotel y directamente nos fuimos a conocer la ciudad. La zona del Parlamento Europeo estaba tomada por los «gilets jaunes», por lo que nos aconsejaron al sacar los billetes del metro, que fuéramos a otro punto desde donde podíamos visitar la zona sin correr peligro. Efectivamente, nos bajamos en la estación de Maelbeek y cuando salimos vimos la zona tomada por la policía, con dos o tres transeúntes, entre ellos nosotras. Se veía a lo lejos la plaza «Schuman» donde estaba la manifestación, con vallas de alambre separando la zona.

La zona donde está el Parlamento Europeo, comúnmente la llaman el «barrio europeo». Allí están todas las instituciones y uno de los edificios más representativos es el «Berlaymont» que fue construido en el año 1967 y es la sede de la Comisión Europea.

Una vez finalizada la visita, cogimos el metro y  fuimos a ver el Atomium, que está situado a las afueras de la ciudad, en el barrio de Heizel. Durante el trayecto, tuvimos que hacer transbordo, cambiando a un tren de superficie donde pudimos ver desde la ventanilla una Bruselas diferente a la que acabábamos de dejar.

El Atomium  es una imponente construcción que mide más de cien metros de altura. Fue construida en 1958 con motivo de la Exposición General de Bruselas y representa un cristal de hierro a escala monumental. La construcción cuenta con 9 esferas y se puede visitar el interior donde se puede ver todo lo relacionado con la Exposición de 1958, publicidad, objetos y piezas de la época.

A la vuelta nos bajamos en la estación de «La Bourse» cerca de la Grand Place donde se encuentra uno de los mercadillos de Navidad más bonitos de la ciudad. Allí,  hicimos un alto en el camino, y en las escaleras del edificio de la Bolsa nos tomamos un tentempié, para después seguir la ruta.

El tour a pie, que habíamos contratado, comenzaba en la Grand Place. Nada más empezar la visita, la lluvia se unió, pero como ya he comentado, íbamos preparadas. Estuvimos dos horas y media caminando y viendo los lugares más interesantes de la ciudad.

Nos explicaron que el cómic en Bélgica es tan importante que lo llaman el «noveno arte». Es uno de los países impulsores y su creación más importante es «Tintín», aunque también figuran otros grandes referentes como «los hermanos Dalton», «los pitufos» o «Lucky Luke».

Después de disfrutar de la belleza de la Grand Place, donde se encuentra el Ayuntamiento, una de las piezas arquitectónicas más importantes, que data de 1459 y destaca una torre de 96 metros rematada por la estatua de San Miguel y ver las sedes gremiales, nos dirigimos a la estatua que hay en una de las esquinas de la plaza, en honor a Everard ‘t Serclaes reconocido en Bruselas por recuperar la ciudad de manos de la tropas flamencas. Dice la leyenda que se cumplen los deseos de quien la toca y eso hicimos, por si acaso. Desde allí, nos dirigimos al famoso Manneken Pis y tuvimos la suerte de verlo disfrazado, incluso visitar la tienda donde hacen sus disfraces.

Continuamos la visita por callejuelas donde se encuentran numerosas galerías de arte, haciendo una parada en la famosa tienda de chocolate «Godiva» donde degustamos unos riquísimos bombones y un buen chocolate para entrar en calor. Con fuerzas renovadas después del rico y calentito chocolate, llegamos a Mont des arts, un mirador desde donde se ven las mejores panorámicas de Bruselas, lástima que al anochecer tan pronto, no pudimos apreciarlo en todo su esplendor.

En nuestro tour a pie, pasando por la plaza de la Vieille Halle Aux Blés, me encontré con la agradable sorpresa de ver la estatua de mi admirado Jacques Brel, el cantautor belga más famoso de todos los tiempos. Desde allí nos dirigimos a la iglesia de Nuestra Señora del Sablon, con sus imponentes vidrieras, un buen ejemplo del gótico brabantino belga. También, la catedral de San Miguel y Santa Gúdula  a la que llaman «la petite notre dame» por su parecido en la fachada de tres niveles y los portales laterales que están, como la de Notre Dame en París, en la base de las torres.

Finalizamos la visita viendo el Palacio de Justicia, uno de los edificios más impresionantes de Europa. Cuando terminó su construcción, en 1883, era el edificio más grande del mundo. A continuación,  el Palacio Real. Se empezó su construcción a principios del siglo XIX durante el reinado de Guillermo I. Este palacio no es usado como residencia real y su función actual es albergar eventos, reuniones y a jefes de estado invitados.

Acabamos la visita donde la empezamos, en la Grand Place. Desde allí fuimos hacia el Pasaje Sant Hubert y finalizamos la jornada cenando en un restaurante muy animado  desde donde podíamos contemplar los puestos de los mercadillos en la noche bruselense.

Bruselas nos ha cautivado. Una ciudad bonita, cosmopolita y fácil de ver.

Día 2.- Brujas y Gante

Cogimos el metro, que por cierto estaba desierto, hacia la Estación Central y desde allí coger el autobús para Brujas, dispuestas a pasar otra jornada maratoniana.

Llegamos a Brujas comenzando la excursión a esta famosa ciudad que dicen es de cuento. El guía nos explica que su nombre proviene del germánico «Bryggia» que significa puentes, muelles, atracaderos, debido a la gran cantidad de puentes que en ella existen. También es conocida como la «Venecia del Norte» por sus numerosos canales. En el siglo XII un canal natural la conectaba con el mar y tuvo gran afluencia de barcos mercantes, convirtiéndose en unos de los puertos más importantes, entrando en decadencia en la baja Edad Media por la putrefacción de sus canales.

A uno de sus canales lo llaman el «lago del amor», debido a las múltiples leyendas de amores imposibles. A lo largo de la visita por los canales y los puentes se ven muchos cisnes y según nos dijo el guía, tienen chip cada uno de ellos. Nos contó una leyenda muy curiosa sobre los cisnes de Brujas cuando Maximiliano I tomó el poder.

Caminando llegamos al «beguinario de Brujas», donde se encuentra el Beaterio, uno de los lugares más representativos de la ciudad. Una historia muy interesante, la de las «beguinas de Brujas», mujeres que en el siglo XII, como consecuencia de las guerras, sus maridos no regresaban, quedándose solas. Se creó una congregación laica, donde estas mujeres ayudaban a los más desfavorecidos, tomando una parte activa en la sociedad de la época. Un entorno precioso en el que destaca el gran patio alrededor de las casas y del beaterio.

Continuamos nuestra visita disfrutando del encanto de sus calles, llegando al Museo de la cerveza para conocer el curioso mundo que hay detrás de la cerveza belga. De allí nos dirigimos al hospital de San Juan, el más antiguo de Europa, convertido actualmente en museo. Otro punto de interés en Brujas es la iglesia de Nuestra Señora. Este edificio gótico con la segunda torre más alta de Europa construida en ladrillo, alberga el corazón de Felipe el Hermoso y una escultura de Miguel Ángel conocida como «La Madonna». Es curioso el hecho de que aunque el cuerpo de Felipe esté en la catedral de Granada junto a la reina Juana de Castilla, su corazón fue despojado del cuerpo llevándolo a enterrar a la ciudad que lo vio nacer, consiguiendo de esta manera que Juana no tuviese el corazón de su amado ni en vida ni después de su muerte.

Desde allí nos dirigimos a la impresionante plaza Burg donde se encuentra el Ayuntamiento, edificio gótico flamígero, más antiguo de Bélgica y el Palacio de Justicia de estilo renacentista. Es una plaza muy concurrida donde se puede apreciar una gran variedad estilos arquitectónicos. Un ejemplo de ellos es la Basílica de la Santa Sangre,  el edificio más antiguo de Brujas que data del siglo XII.

A pocos metros de esta plaza se encuentra la Grote Markt o plaza del mercado, muy concurrida también. Cerca de estas plazas hicimos una pausa para degustar los típicos «moules» y las «croquetas» típicas de Brujas con su extraordinaria cerveza. La lluvia nos respetó toda la mañana y cuando comenzó a llover tuvimos la suerte de estar a cubierto.

Dejamos atrás la maravillosa ciudad de Brujas para dirigirnos a otra no menos maravillosa, Gante, que nos recibe hasta con sol. ¡¡¡Qué suerte!!!

Gante nace en torno a abadías, está entre dos ríos y en el siglo XIV fue, después de París, la ciudad más grande de Europa. Al tener una de las más importantes universidades, es una ciudad muy animada con mucha actividad cultural y una vida nocturna muy concurrida. Al igual que Brujas, también posee una red de canales y su cuidado casco histórico medieval hacen de ella una ciudad preciosa.

En esta ciudad nació el emperador Carlos I de España y V de Alemania, hijo de Felipe el Hermoso y la reina Juana al desplazarse ella a la tierra de su marido para ir a un banquete. Los ganteses no tienen buen recuerdo de Carlos V, ya que durante su reinado quiso subir los impuestos y al negarse los ganteses a pagarlos, les paseaba con una capa de lino y una soga al cuello, matándolos al final del paseo.

Llegamos caminando por sus calles al Ayuntamiento, otro edificio impresionante que a primera vista nos parece dos edificios en uno, ya que por un lado está la fachada de estilo renacentista y por el otro la fachada de estilo gótico. Ello se debe a que está edificado en épocas distintas. Detrás del Ayuntamiento comienza la zona peatonal donde se encuentra el mercadillo navideño de la ciudad y la catedral de San Bavón donde fue bautizado Carlos V. En su interior se guarda el retablo de la Adoración del cordero místico, conocido como políptico de Gante, obra de los hermanos Van Eyck. También destaca el gran púlpito de roble, madera dorada y mármol. Impresionante tesoro de arte el que alberga esta catedral.

Paseando por la avenida contemplamos la torre Belfort, campanario construido en el siglo XIV, desde donde se puede contemplar unas vistas panorámicas de la ciudad y paseando por sus canales, llegamos al castillo medieval de los Condes de Flandes. Pocas ciudades tienen un castillo en su centro histórico. La plaza que está al lado del castillo, es una de las plazas más animadas de Gante y tiene la peculiaridad de que su sistema de alumbrado está conectado con la maternidad y cada vez que nace un niño o niña, las luces se encienden. Muy original.

Destacar también la gran noria que preside el mercadillo de Navidad y sus múltiples tiendas y puestos donde se puede degustar un buen chocolate, gaufres y bombones deliciosos.

Parece que Gante está a la sombra de Brujas y no tiene nada que envidiarle. Es una ciudad elegante, animada, donde caminar por la orilla del río Lys admirando sus casas de arquitectura tradicional cuando va anocheciendo, es todo un lujo para los sentidos.

Acabó ja jornada maratoniana llegando a Bruselas cansadas pero felices de haber visto tanta belleza durante todo el día. Como no tuvimos fuerzas para salir a cenar fuera, nos quedamos en el hotel disfrutando de sus acogedoras instalaciones.

Día 3.- Bruselas Madrid

Llegó el día de vuelta a casa felices de haber compartido estos días tan especiales conociendo unas ciudades tan bellas.


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Viaje al Valle del Loira

Dice el refrán que «lo que no se piensa es lo que mejor sale» y es lo que nos ha pasado con este viaje inesperado al Valle del Loira en el «puente del Pilar»

Día 1.-  Madrid-París

Quien nos iba a decir que nos íbamos a hacer foto en el mismo sitio donde hace poco más de un año también la hicimos.

En el aeropuerto Charles de Gaulle, nos estaba esperando el autocar que nos llevaría a nuestro primero destino, Angers, ciudad donde comienza la región del Valle del Loira, y casualidades de la vida, fue el último destino en el que estuvimos el pasado año cuando visitamos Bretaña y Normandía.

Llegamos a Angers bastante tarde, después de sufrir un espectacular atasco para salir de París. Era el inicio de fin de semana y no hay ciudad que se libre de los atascos.

Como ya explicaba en el post del viaje de «Bretaña y Normandía», Angers es la puerta de entrada al Valle del Loira. Una ciudad universitaria donde la animación de los estudiantes se nota en sus animadas plazas, como la de Ralliement y en sus calles peatonales. La buena temperatura que nos ha acompañado durante todo el viaje, ha hecho que pudiéramos salir a cenar y pasear por sus calles.

Día 2.-  Preparados para visitar la ciudad y su imponente castillo medieval, que alberga el célebre tapiz de la Apocalipsis, obra maestra del arte medieval y excepcionalmente bien conservado. Algo que tampoco hay que perderse, son las vistas del río Maine desde el castillo, así como la catedral.

Desde Angers, nos dirigimos hacia Chisseaux, en un  trayecto lleno  de encanto, con paisajes inolvidables. En esa localidad, realizamos un crucero pasando por el castillo de Chenonceau, uno de los más famosos del Valle. Le llaman el «Castillo de las damas» por ser administrado y protegido por mujeres. Es una joya de estilo renacentista francés. Y es el único construido sobre un puente. Vistas espectaculares desde el barco.

Después del bonito crucero con comida incluida, nos dirigimos hacia Chambord, donde realizamos la visita a su impresionante castillo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y quizás el más majestuoso de todos los castillos del Valle. Situado en una zona boscosa junto al Loira, sus 365 chimeneas, las 440 estancias, las 14 escaleras o los 800 capiteles del castillo, dan una idea de la fastuosidad de la época. Su escalera de doble hélice la atribuyen a Leonardo Da Vinci. Según nos cuenta el guía,  fue un castillo muy poco utilizado en su época, con una sucesión de ocupaciones interrumpidas e insostenibles.

Para finalizar el día nos desplazamos a Blois, otra bella ciudad en pleno Valle conocida como la «Ville d’Art et d’Histoire» donde descubrimos su Castillo Real con sus cuatro fachadas que evocan cuatro épocas diferentes. Este castillo puede enorgullecerse de haber acogido a no menos de diez reinas y no menos de siete reyes de Francia.

En esta ciudad también se encuentra la «Maison de la Magie de Robert Houdini», un museo dedicado al mago en la plaza del castillo. Blois, es una ciudad muy animada con callejuelas muy pintorescas donde pasear o sentarse en una de sus múltiples terrazas, se convierte en un placer para los sentidos.

Día 3.- Muy de mañana, ponemos rumbo a la ciudad de Orleans. Esta ciudad, bañada por el río Loira, es una de las ciudades más longevas de Francia y se caracteriza por su patrimonio cultural bien conservado. Su historia se puede leer en sus calles, las cuales evocan escenas medievales, sobre todo la historia de Juana de Arco. Al ser domingo, pudimos ver el mercadillo que ponen a orillas del río Loira y la animación de sus calles.

Su impresionante catedral de la Santa Cruz, es uno de los monumentos más preciados. De estilo gótico con destacados rosetones, tanto en la entrada como en los laterales, evocan la historia de Juana de Arco que liberó a la ciudad y fue sentenciada a morir en la hoguera en la plaza de la ciudad de Rouen. Cuando entramos en su interior, nos encontramos con un espacio que mide nada menos que 136 metros de largo, con nueve capillas del altar mayor que son la parte más antigua, y datan del siglo XIII.

Disfrutamos de una mañana soleada y con muy buena temperatura, callejeando por sus calles y avenidas pudiendo degustar los típicos «crêpes».

El viaje ya llega a su fin. Ha sido corto pero intenso, y hemos disfrutando de unos parajes y de unas ciudades impresionantes y con mucho encanto. El grupo ha sido muy agradable, conociendo a personas fantásticas,  con un guía muy cercano y divertido, y entre todos, han contribuido a que esta escapada de tres días se haya convertido en un bonito recuerdo.

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El vuelo París-Madrid fue muy accidentado, con muchas turbulencias debido al mal tiempo, pero afortunadamente, llegamos a Madrid bien, aunque con algo de miedo en el cuerpo.

À bientôt.

 

 


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Igualdad de trato y no discriminación también en el lenguaje.

En estos días en los que tanto se habla de Igualdad de Trato y No Discriminación y se están llevando a cabo muchas acciones para llegar a la igualdad real,  me lleva a hacer una reflexión sobre ello.

La igualdad de trato y no discriminación comienza por el lenguaje. La importancia del lenguaje como vía de expresión, es vital a la hora de relacionarnos y trasladar nuestros pensamientos. El respeto hacia los demás por medio de las palabras, es un derecho que todos y todas tenemos y debemos exigir de acuerdo con nuestra dignidad como personas, pero también es una obligación, ya que debemos actuar con los demás de la misma forma, independientemente de nuestras posiciones.

Gracias a los colectivos progresistas, plataformas Trans, LGTBI que llevan años luchando por favorecer un lenguaje inclusivo, no discriminatorio, hemos conseguido avanzar en el rechazo a palabras ofensivas que tienen componentes racistas, homófobos, machistas,  como «maricón, sudaca, tortillera, bollera etc.», pero todavía nos queda mucho por hacer.

El colectivo feminista es uno de los que más está luchando para favorecer un lenguaje inclusivo, no discriminatorio. De ahí que me cause asombro que este colectivo tan concernido con el uso adecuado de las palabras, hable tan ligeramente de «vientres de alquiler», «alquiler de úteros», o «no somos vasijas», cuando se refieren a la gestación o maternidad subrogada, o gestación por sustitución. De la misma manera, me sorprende que se utilice, por parte del mismo colectivo, la palabra «feminazi» recíprocamente cuando se está en posición contraria.

Todas las feministas pensamos que hay verdades y situaciones incuestionables para el feminismo, pero no siempre todas estamos de acuerdo en cuáles son las  incuestionables. Es entonces cuando surge el enfrentamiento y las posturas se vuelven radicales, llegando por medio del lenguaje a discriminar, utilizando violencia verbal, a las que no están de acuerdo con las otras «verdades». Sobre todo cuando esas «verdades» no pueden ponerse en duda porque no hay posibilidad de diálogo. Es en este caso cuando terminan estando más al servicio del adoctrinamiento que al servicio de la libertad. Como dice la filósofa Ana de Miguel «no se pueden reclamar «verdades feministas» para cerrar el diálogo».

Por ello, esas «verdades» que buscamos todas, deben de formar parte del diálogo, del debate y pueden ser discutidas y rebatidas, sin que por ello, tengamos que utilizar el lenguaje discriminatorio y ofensivo hacia nosotras mismas cuando no sostenemos las mismas posiciones.

Como decía Voltaire: «No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo».

Por otra parte, tampoco podemos tolerar que niños y niñas que hayan nacido por un proceso diferente al tradicional, se sientan en desigualdad de trato al escuchar un lenguaje ofensivo hacia ellos o sus familias. Frases como «¿Eres alquilado? o ¿qué eres, de vientre?», derivadas del lenguaje discriminatorio al que están sometidas sus madres, ya se están dando en colegios donde van estos niños. Niños y niñas que se pueden sentir segregados por razón de nacimiento. Asimismo, niños y niñas, adoptados y sobre todo si  vienen de otros países y son de otras razas, también se sienten discriminados por el lenguaje con términos como «vete a tu puto país», «china, pásame el boli» o «chocolate».

La Constitución Española  lo deja bien claro en su artículo 14: «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento…..»

Las mujeres, que tanto sufrimos el lenguaje discriminatorio, incluido el DRAE, con acepciones tan machistas como la definición de «muslamen»: «Muslos de una persona, especialmente los de mujer», debemos empezar por nosotras mismas a contribuir para que este lenguaje cambie, llevando a la práctica el lenguaje inclusivo y no discriminatorio en todas las facetas de nuestra convivencia, y respetando, también con el lenguaje,  los posicionamientos de cada una aunque no sean coincidentes.

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Crónica de viaje por Italia

Italia, Italia…. La primera vez que visité ese país, hace algunos años, tuve la sensación de sentirme como en casa. Y, en esta ocasión, me ha sucedido lo mismo. El idioma tan parecido al nuestro, la calidez y el trato tan cercano de sus gentes, han hecho llegar a mí esa misma sensación de antaño. Y qué decir del arte que se respira por todos sus rincones.

Llegamos a Milán expectantes después de un vuelo muy agradable.

Día 1.- Venecia. De buena mañana, dispuestos a descubrir Venecia, capital de la región del Véneto, con la mirada expectante ante esta ciudad única.

Un destino mágico completamente diferente a lo que hasta ahora hemos visto. Impacta ver la Gran Laguna o también llamada el Gran Canal, situada entre la tierra firme y el  mar abierto. Hacemos un crucero por los alrededores para ver algunas de las 121 islas que rodean Venecia,  para después desembarcar y dirigirnos hacia la Plaza de San Marcos, pasando por el puente de los suspiros, suspiros no por amor, sino por los que daban los presos cuando les conducían  hacia la prisión. Venecia tiene una historia muy interesante desde su fundación allá por el año 421, cuando sirvió de refugio para los habitantes del Véneto expulsados por los ostrogodos y lombardos, haciendo la ciudad de Venecia. Fue república independiente hasta que fue tomada por Napoleón que la cedió a Austria y pasó a ser parte de Italia en el siglo XIX.

La Plaza de San Marcos se encuentra en el corazón de la ciudad. Es la única a la que denominan «Piazza», al resto las  llaman «Campos». Es el lugar más bajo de Venecia por lo que cuando está el «acqua alta» es el primer lugar en inundarse. En esta plaza se respira arte por todos sus lados. Allí se encuentran la Basílica de San Marcos, el Campanile, la Torre del Reloj y el Palacio Ducal. En estas joyas arquitectónicas se aprecia el estilo gótico veneciano con influencia oriental. Todo un descubrimiento para los sentidos.

Otro de los descubrimientos ha sido el paseo en góndola por sus canales. Una experiencia inolvidable. También el disfrutar de un paseo caminando por sus calles en tierra firme, atravesando los numerosos puentes en un laberinto de callejuelas y, cuando menos te lo esperas, desembocar en maravillosas iglesias o palacios. A resaltar el puente Rialto desde donde hay unas vistas impresionantes del Gran Canal.

Podría estar escribiendo sobre Venecia horas para transmitir todo lo maravilloso que guarda esta ciudad, pero voy a ir avanzando porque lo que viene tampoco se queda atrás.

Día 2.- Padua y Pisa. Padua es una ciudad a 40 kms de Venecia, también de la región del Véneto, que se desarrolló en la cuenca del río Brenta que comunica con la Laguna de Venecia. Las dos ciudades se complementaron hasta la llegada de Napoleón.  Padua tuvo la primera universidad de Europa donde los venecianos de la época se trasladaban para cursar sus estudios. Unas de las plazas más bellas que he visto en esta ciudad, se llama Prato della Vallesiendo la más grande de Italia, y está rodeada por un pequeño canal que se complementa con 78 estatuas de hombres ilustres.

Desde la plaza vamos caminando hacia la Basílica de San Antonio de Padua levantada en el siglo XIII con una fusión de estilos gótico bizantino y morisco que en determinados momentos, sobre todo visitando el claustro,  me he sentido transportada a la Alhambra de Granada.

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No podían faltar unos ricos cafés en uno de los lugares más famosos de la ciudad, el café Pedrocchi.

 

 

Seguimos nuestro viaje a Pisa. Esta preciosa ciudad ya la conocíamos y  volvemos a ella para disfrutarla nuevamente. Se encuentra situada en  la vertiente tirrena, muy importante en la época romana. Pasa por ella el río Arno compartido con Florencia y Siena. Su Plaza de los Milagros, una joya de Pisa, construida entre los siglos XI y XIII, donde se encuentran los cuatro monumentos más importantes de la ciudad, el Duomo, La Torre inclinada, el Baptisterio y el Campo Santo,  un referente del arte medieval en el mundo. Paseamos por sus calles, curioseando por sus mercadillos y comemos en uno de los típicos restaurantes. No podemos resistirnos a los riquísimos helados italianos.

Día 3.- Florencia. En ruta por la región de La Toscana, llegamos a su capital, Florencia. Qué decir de Florencia, otra joya italiana que nunca nos cansaremos de ver. El Duomo Sta. Mª del Fiore, terminada en 1887, merece contemplar su belleza durante un buen rato, El Campanile Giotto, el David de Miguel Ángel en la Galería de la Academia, el Baptisterio donde están las Puertas del Paraíso.

Un poco más abajo de la Piazza del Duomo, paseando por sus calles, nos encontramos con el mercado de San Lorenzo, el «San Miguel italiano« que digo yo. Un mercado para visitar, comer,  tomar el aperitivo o comprar las «delicatesen» italianas que allí venden, un lugar fantástico recomendado por nuestros hijos que anteriormente estuvieron por aquí. Otro de los mercados imprescindibles que visitar es el mercado del Porcellino donde se pueden comprar objetos de madera, cuero y piel. Este mercado tiene un detalle muy interesante que viene de una tradición florentina, acariciar el jabalí que allí se encuentra, ponerle una moneda en la boca haciendo el recorrido y que caiga en el agua, para que el deseo pedido se cumpla.

Uno de los descubrimientos que más me sorprendió en esta visita a Florencia fue que cualquier sitio de la ciudad sirve de lienzo para hacer sus pinturas los pintores callejeros.

Otro lugar para disfrutarlo paseando es el puente Vecchio. Ver el atardecer y relajarse escuchando la música de los artistas callejeros que por allí hay es toda una experiencia mágica. Es el puente de piedra más antiguo de Europa que queda en pie. Es una de las zonas más comerciales de Florencia sobre todo en joyas y artesanía. En un tiempo fue lugar de carniceros y matarifes pero en 1593 se les prohibió estar allí por el mal olor que producían sus actividades y a raíz de ello los vendedores de oro y joyas tomaron su lugar. También es famoso por los miles de candados que las parejas han colocado allí para que su amor inquebrantable quede representado tirando al río las llaves y quedando así cerrado para siempre.

Lugares como la Piazza de la Signoria, el Palazzo Veccio, la Galería Ufizzi, iglesias como Sta. Croce y Sta. María Novella, hacen de Florencia un lugar único donde querer volver de nuevo.

Y para terminar la visita a Florencia, aconsejo sentarse en uno de los cafés de la Plaza de la República y contemplar como la vida pasa por la plaza. Toda una belleza.

Día 4.- Siena y Asís. Hoy nos dirigimos a otros dos lugares maravillosos como son Siena y Asís. A través de los cristales del autobús vemos un paisaje con campos de vides donde se hace el vino típico de la región, el de Chianti. El vino más famoso de La Toscana.

Llegamos a Siena, una ciudad de las más importantes de la Toscana, fundada por los hijos de Remo sobre las tres colinas que ocupa actualmente, famosas por sus arcillas  y pigmentos. En la Piazza del Campo es donde se celebra el evento más famoso de esta ciudad: La carrera del palio, una carrera de caballos de origen medieval que enfrenta los diferentes barrios que hay en la ciudad. La competición se celebra dos veces al año en los meses de Julio y Agosto y se juntan entre 40 y 50.000 personas.

Callejeando por sus calles empinadas llegamos a la Catedral o Duomo de Siena. Capítulo aparte merece esta joya artística cuya fachada data del año 1300. Todo el suelo es de mármol, con escenas del antiguo y el nuevo testamento. Impresionante por dentro y por fuera.

Y de la región de la Toscana pasamos a la región de Umbría donde pertenece la ciudad de Asís, otra ciudad medieval que se encuentra en lo alto de las colinas de la región y cuyo patrimonio artístico es de lo más impresionante que hemos visto.

Asís está unida a la leyenda de San Francisco. Fundó la orden franciscana y comparte honores con Santa Catalina como santo patrón de Italia. Al ser una ciudad pequeña se puede ver toda ella a pie desprendiendo mucha paz en todo el recorrido.

Paseando por sus calles se llega a la Basílica de San Francisco de Asís que cuenta con dos iglesias, la menor y la mayor y es uno de los espacios pictóricos más impresionantes de Europa. Pude fotografiar, sin que me viesen, estas joyas pictóricas.

Días 5-6-7.- Roma. Llegamos a Roma, «ciudad eterna» como es conocida esta gran ciudad. Yo no sé como definirla porque es difícil hacerlo en unas cuantas letras y en unas cuantas fotos. Pero procuraré hacerlo de la mejor manera posible.

Hoy tenemos día libre para ver la ciudad. Nos hemos juntado vari@s compañer@s del grupo para disfrutar de este día de domingo maravilloso. Roma es una ciudad para caminar por ella, creo que es la mejor manera de verla. Comenzamos nuestro recorrido en la Piazza Venecia dirigiéndonos hacia los foros imperiales para llegar al Coliseo, Foro Romano y el Palatino. Sobran las palabras cuando contemplamos el gran Coliseo, símbolo de la vida en la antigua Roma, del poder de los Emperadores y de la perdurabilidad de la «Ciudad Eterna». Los restos palatinos también son de gran importancia porque se dice que fue allí donde empezó todo y desde donde Roma comenzó a construirse. El foro romano fue el corazón de la ciudad y está cargado de recuerdos de aquella época. Sugiero verlo con guía o  (audio-guía) para enterarse bien de toda su historia.

Como ya he comentado, Roma es para «pisarla». Recorrerla a pie es muy gratificante. Bien es cierto que se necesitan muchos días para hacerse una idea de lo inmensa que es. Más de 450 iglesias, más de 1000 palacios históricos, hacen a esta ciudad única por su patrimonio para la cultura occidental.

Seguimos el camino con un día radiante y algo caluroso,  hacia el Campo de Fiori, una zona popular de las más animadas de Roma. En el camino por la Vía del Corso nos vamos encontrando con diferentes monumentos, obeliscos e iglesias a cada cual más bellas. Allí reponemos fuerzas  comiendo en una pizzería  «La Montecarlo» recomendada y absolutamente recomendable.

Una vez que hemos bebido, hemos comido, hemos probado seguramente las mejores pizzas de Roma y sobre todo nos hemos reído y divertido, seguimos con nuestro paseo por Roma, ahora hacia la Plaza Navona, una de las plazas más bonitas de la ciudad, un espacio grande, animado y que también sirve de punto de reunión para los romanos.

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 Mención aparte merece el   puesto de castañas que nos encontramos en la Plaza. Dimos buena cuenta de ellas y estaban deliciosas.

 

 

Durante la tarde, caminando, llegamos al Pantheon de Agripa, la Fontana de Trevi, la Plaza de España, contemplando arte en cualquier rincón que nos parábamos y que sería interminable reflejar aquí.

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Os podéis imaginar como llegamos al hotel.

¡¡¡Exhaustos!!!!

 

 

Los días siguientes, ya con nuestro guía de viaje y con todo el grupo, resultaron francamente interesantes, empapándonos de historia, de lugares maravillosos, callejeando por sus calles estrechas lejos de la monumental Roma para descubrir cada vez que dabas la vuelta un monumento nuevo lleno de arte.

Os preguntaréis que a estas alturas de la crónica del viaje y estando en Roma, no haya comentado nada de la Plaza de San Pedro, o del Vaticano y sus museos. Pues, vamos a ello.

Tengo que deciros que a pesar de que ya habíamos estado otra vez en el Vaticano, resulta impactante ver la gran Plaza de San Pedro con sus columnas rodeándola. En esta ocasión estaba ocupada con sillas para algún evento.

El interior de la Basílica no se queda atrás del impacto visual. Sus altas columnas con sus bóvedas y su cúpula iniciada por Miguel Ángel. En ella se encuentra la Piedad también de Miguel Ángel. Sus amplios pasillos centrales y laterales hacen que se pueda disfrutar mejor de todo el arte que esta Basílica encierra.

El impacto continúa cuando nos dirigimos a ver los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina. Impacto no solo por el arte que allí se muestra si no por la inmensa cantidad de gente que vamos en todo el recorrido. Esto hace que no nos hayamos podido detener en los distintos espacios el tiempo suficiente para disfrutar de sus galerías de pinturas al fresco de mapas, de la colección de tapices, esculturas  etc.

Capítulo aparte merece la Capilla Sixtina, uno de los mayores tesoros de Roma. Miles de personas pasando por ese lugar a la vez, con empujones,  a ver quien se coloca mejor y más tiempo para contemplar esa obra de arte. Una decepción absoluta pagar para no poder disfrutar del arte que allí se concentra. Según los datos que se dan son 20.000 personas diarias las que acceden a estos lugares. Imprescindible la bóveda de la Capilla Sixtina hecha por Miguel Ángel, una maravilla del Renacimiento y una de las obras pictóricas más complejas de toda la historia del arte.

Y llega el día de la despedida. Nos vamos con la sensación de haber estado en una ciudad muy relevante y que ha influenciado de manera muy importante en el devenir de la historia. Y con la ilusión de poder regresar porque nos queda mucho por descubrir en esta «ciudad eterna«. Cumplimos con el rito de echar la moneda a la Fontana, con lo cual, volveremos!!!

Y finalizo, contando que una de mis mayores aficiones es viajar. Creo que viajar es necesario para abrir la mente y sentirnos viv@s. En este viaje hemos coincidido un grupo muy variopinto del que hemos sacado buenas amistades y nos hemos divertido mucho. No solo nos traemos fotografías, paisajes, vivencias, también regresamos con compañer@s que a partir de ahora forman parte de nuestra vida.

«A presto», Italia!!

 

 

 

 

 


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Crónica de viaje por tierras francesas. Normandía y Bretaña.

 

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Aeropuerto de Madrid-Barajas

Día 1.- Dispuestos a emprender un viaje que desde hacía mucho tiempo queríamos hacer. Salimos del aeropuerto de Madrid-Barajas dirección a París-Charles De Gaulle con puntualidad británica, y nos alegra ver, nada más aterrizar, un cartel en el aeropuerto de una exposición de Picasso. Haciendo Patria!!

 

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Aeropuerto Charles De Gaulle

Llegamos al hotel donde nos está esperando una suculenta cena y donde vamos conociendo al resto del grupo que hacemos el viaje. Como mañana salimos a las 7 y media (espero que estén puestas las calles), nos retiramos a descansar.

Día 2.- Comprobamos que sí están puestas las calles y partimos hacia Rouen, capital de Normandía, uno de los  trece distritos de Francia. Llegar a Rouen y retrotaernos a la época medieval paseando por su calles, es algo que siempre se quedará en mis recuerdos de este viaje. En esta «ciudad-museo»  tuvo lugar la ejecución de Juana de Arco en Mayo de 1431. La plaza del «viejo mercado» fue el sitio.

 

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Plaza «vieux marché»

 

 

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Toda la vida de la ciudad pasa por esta plaza. En ella también se encuentra el Rte. «La Coronne» estrella michelín,  donde se puede degustar el típico plato «Pato a la rouenne». Tenemos suerte, porque ha amanecido un día precioso para pasear por sus calles y disfrutar de esta ciudad de cuento.

Mención aparte merece la catedral gótica «Notre-Dame» de Rouen, la más alta de Francia, cuyas primeras piedras se remontan a la Edad Media. Esta catedral fue donde el pintor impresionista Claude Monet llevó a cabo  la serie de vistas de la catedral que llevó a cabo entre 1892 y 1894. «El clímax del impresionismo» es así como lo han descrito y admirado maestros posteriores cómo Kandinsky o Wassily.  Son 31 lienzos que muestran la fachada de la catedral en distintas condiciones de luz y clima.

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Catedral Notre-Dame de Rouen

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Otra de las bellezas que se pueden contemplar es el reloj del siglo XIV, así como el Palacio de Justicia, único edificio civil con arquitectura gótica.

 

 

 

Después de disfrutar de la belleza de Rouen partimos para visitar Honfleur, un pueblo marinero que por su luz inspiró a muchos pintores, de ahí que la  llamen «ciudad de los impresionistas». Paseamos por el pueblo visitando su puerto pesquero y las múltiples galerías de arte. Comemos en el  rte. «Le chat que pêche» los famosos mejillones de la zona. Una terraza muy recomendable. Eso sí,  una cerveza, 4,50 € . «trop cher» que diría un francés.

 

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Puerto de Honfleur

El día lo terminamos en Caen. Visitamos la Abadía de los Hombres que mandó construir Guillermo el Conquistador que, en el año 1035, heredó de su padre el título de duque de Normandía. Al decidir instalar su residencia en Caen, hizo construir el castillo sobre una colina rocosa desde donde se disfrutan unas vistas maravillosas.

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Castillo de Caen

 

 

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Calle de Caen

 

 

Durante la batalla del desembarco de Normandía, más del 70% de la ciudad fue destruida y hubo miles de muertos entre la población civil. Su reconstrucción duró 15 años.

Ha sido una jornada agotadora pero bonita, donde vamos conociendo, poco a poco, a todo el grupo que conformamos este viaje.

 

 

 

Día 3.- Una nueva jornada  de aventura. Está nublado pero con muy buena temperatura. Salimos hacia las playas del desembarco. Llegamos a Omaha, playa emblemática. En total fueron cinco playas en las que desembarcaron miles de hombres de diferentes nacionalidades. Según nos va contando la historia nuestra guía, Adeline, una joven francesa que nos acompaña durante todo el viaje,  nos vamos imaginando lo que tuvieron que pasar los hombres que desembarcaron en esa llamada «playa sangrienta» donde hubo más de 2000 bajas en un día.

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Playa de Omaha

 

 

 

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El pasado 6 de junio se cumplieron 73 años de este suceso. Paseamos por la playa contemplando los memoriales y las inscripciones  de los diferentes momentos vividos en ese tiempo. Nos despedimos de la playa muy emocionados para dirigirnos a otro punto importante en nuestro viaje,  el gran Monte Saint Michel.

Subimos al autocar expectantes, removiéndonos en nuestros asientos durante el trayecto, buscando cualquier resquicio por el cristal del autocar donde poder atisbar ese monumento grandioso. Et, vóilà!!!!! Aquí está, majestuoso.

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Mont Saint Michel

Situado en un islote rocoso y rodeado de una maravillosa bahía donde están las mayores mareas de Europa, un bus nos lleva por el puente-pasarela admirando el paisaje en tiempo de marea baja. Su única y estrecha calle de subida y bajada, para acceder a la Abadía y a las maravillosas vistas que se ven desde lo alto, es un hervidero de tiendas y restaurantes donde los turistas compramos, miramos o disfrutamos de su típica gastronomía como la «tortilla normanda» o el cordero «pré-salé».

Dejamos atrás el Monte Saint Michel, a la vez que la región de Normandía, sabiendo que tenemos pendiente volver para verlo en tiempo de marea alta. Un acontecimiento que no nos queremos perder.

Otro lugar espectacular, éste ya de la región de Bretaña, es Saint-Malo, la ciudad de los corsarios. Y para disfrutarlo nada mejor que pasear por sus murallas, junto a la playa y el puerto, por sus callejuelas y  sentarse en cualquiera de sus cafés al aire libre observando el ir y venir de la gente,  músicos tocando, bailando o cantando. Su ambiente hace que nos queramos quedar indefinidamente.

Día 4.- Dinan, Brest y Quimper. Tres joyas de la Bretaña. Después de un desayuno abundante para coger fuerzas, salimos en dirección a Dinan, una ciudad con casas del siglo XV, la torre del reloj de 45 metros y unas maravillosas vistas del rio Orange. Qué maravilla todas estas ciudades en las que el río forma parte de ellas.

 

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Puente levadizo y castillo de la ciudad de Brest

Después de visitar esta ciudad de cuento, salimos hacia Brest. Una ciudad con aspecto totalmente diferente a las ciudades que hemos visto, ya que fue destruida por los intensos bombardeos que sufrió durante la Segunda Guerra Mundial, a excepción del castillo que en la actualidad es el Museo de la Marina. Su puerto fue estratégico en la época del cardenal Richelieu y el rey Sol.

 

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En el restaurante «Chez Alfred» hemos tenido una comida muy agradable disfrutando de la gastronomía de la región en un ambiente muy divertido. Y de postre, los famosos «crepes» y la sidra típica de esta región.

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De nuevo, volvemos a las ciudades de cuento. Nos espera Quimper, la capital del Finisterre francés. Tengo que decir que son ciudades en las que la tradición y la modernidad se complementan a la perfección. Y qué agradable resulta pasear por sus calles de casas medievales. Quimper tiene como protagonista el río Odet que se puede contemplar desde sus diferentes pasarelas llenas de flores en un entorno muy verde. Su catedral es uno de los mejores ejemplos del arte gótico.

Terminamos la jornada en Benodet, un pueblecito aledaño a Quimper, lugar ideal para pasear antes de que caiga el sol bordeando el río y viendo como se junta con el Océano. Una cena contemplando la bahía es el plan perfecto para una agradable velada que se alarga hasta entrada la medianoche.

Día 5.- Amanece nuevamente un día precioso y con muy buena temperatura. Estamos teniendo mucha suerte en cuanto al tiempo, ya que lo normal por estas tierras son los días nublados y lluviosos. Hoy visitamos Vannes, situada en el golfo de Morbihan  y Nantes.

En Vannes, hoy es día de mercado, así que aprovechamos para dar una vuelta por sus puestos y participar del ambiente festivo. Ciudad fortificada, que en una de las seis puertas de entrada que tiene la ciudad, está la figura de San Vicente Ferrer, monje valenciano, patrón de la ciudad, enterrado en la catedral de Saint Pierre, catedral que domina la ciudad. Un paseo por sus murallas es todo un lujo para los sentidos.

A excepción del día de ayer que tuvimos horario a «la española», el resto de los días ha sido horario francés, es decir, comer a las 12 de la mañana y cenar a las 8 de la tarde. No lo llevamos demasiado mal, ya que el desayuno lo hacemos entre las 7 y las 8 de la mañana. Así que a las 12 aproximadamente estamos ya en el restaurante del hotel Mercure donde nos ofrecen un riquísimo «pato a la bretona» y que recomiendo si vais a visitar esta ciudad.

Próxima parada, Nantes, perteneciente ya a la región del Loira, si bien está muy ligada a  la de Bretaña. Fue famosa en su momento por ser un importante puerto de traficantes de esclavos negros. No podíamos imaginar que en esta ciudad pudiéramos encontrar un Carroussel de los mundos marinos o un elefante paseando por los muelles. Todo esto y más se encuentra en los antiguos astilleros que han sido reconvertidos en un proyecto conocido como «Las Máquinas de la isla».

Ya en el centro, hemos quedado con el guía local que nos va explicando la historia de la ciudad visitando la catedral de San Pedro y San Pablo, de estilo gótico flamígero, el castillo de los Duques de Bretaña, la Torre LU, emblema de las famosas galletas. Nantes también sufrió los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial por lo que al ser reconstruida en parte, se ve una ciudad moderna y a ello contribuye también los espacios de arte contemporáneo que se pueden apreciar en cualquier parte de la ciudad.

Día 6.- Hoy, ya en la recta final,  vamos a Angers, puerta de entrada al Valle del Loira. Plazas animadas como la de Ralliement para tomar algo,  calles peatonales y su imponente castillo medieval del siglo XVII,  son algo que no hay que perderse, al igual que las vistas del río Maine desde el castillo y las bóvedas abombadas con ojivas de la catedral,  un ejemplo del estilo gótico de la región de Angers.

Pasado ya el meridiano de este viaje, debo apuntar que está siendo todo un descubrimiento, tanto en el terreno viajero como en el de las relaciones humanas. Los comportamientos, las reacciones, las formas y maneras de los integrantes del grupo en determinadas situaciones, están siendo todo un aprendizaje para futuros viajes.

Día 7.- Llegamos a París como colofón de una semana maravillosa viendo paisajes de cuento, trasladándonos a otras épocas y saboreando deliciosos platos típicos a cada cual mejor. París nos recibe con nubes amenazando lluvia, pero eso no nos va a frenar y, paraguas en mano, nos disponemos a disfrutar de la llamada «ciudad de la luz» aunque, hoy, esté apagada. Para ello, nos movemos en el metro que es la forma más rápida y fácil de moverse por París, ya que sus estaciones están cerca de los principales monumentos y museos.

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El día pasado por agua, no ha hecho mella en nosotros y por la tarde nos disponemos a visitar el Museo del Perfume. Allí nos cuentan la historia del perfume, el oficio de perfumista y vemos una preciosa colección de frascos antiguos. Todo un viaje olfativo en el corazón de París.

 

 

Día 8.- Hoy amanece un día precioso que aprovechamos para pasear y disfrutar de la ciudad. Con el sol, nos echamos todos a las calles y París es un hervidero de turistas por donde quiera que vayamos. El Louvre, Las Tullerías, La Plaza de la Concordia, El Arco del Triunfo, Las Galerías La Fayette…. Un día aprovechado hasta el último momento.

Día 9.- Hoy sí que podemos decir, c’est fini.  Desde el avión, nos despedimos con un  «À bientôt, la France». Un viaje inolvidable que recomiendo a «tous».

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Orgullo LGTBIQ2017

Hace años que asisto a la Fiesta del Orgullo en Madrid dando mi apoyo al colectivo LGTBI. Sobre todo en esos años en los que era necesaria su visibilidad ante una sociedad hipócrita que nos miraba a través de los visillos de sus ventanas con cara de estupefacción. Y me siento orgullosa de que hoy, mi ciudad, sea la capital mundial del Orgullo Gay 2017. Orgullosa de que la plaza de Pedro Zerolo,  querido compañero que tanto ha luchado por la igualdad y los derechos del colectivo LGTB, sea el punto de encuentro donde se ha dado el pistoletazo de salida de esta fiesta.

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Fiesta del Orgullo 2013

Orgullosa estoy  de que España esté a la vanguardia en derechos sociales, algo en lo que se avanzó gracias al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Logros que se han hecho realidad a pesar de la resistencia del Partido Popular.

No olvidemos que, aunque ahora se hayan sumado y tengan en sus filas matrimonios gays, e incluso Mariano Rajoy haya asistido a alguna boda, no hace demasiado tiempo podíamos escuchar frases que han quedado grabadas a fuego en nuestra memoria. Por ejemplo, la de Ana Botella de «…la suma de las manzanas y las peras..» o la de Mariano Rajoy  «El matrimonio homosexual se debe a una manía del gobierno para parecer moderno», haciendo recurso contra la ley, pionera en el mundo, de matrimonios homosexuales que hizo el gobierno de Zapatero en el año 2005.

Ha sido un camino de obstáculos pero ahora, 12 años después, cuando miramos atrás, debemos sentirnos orgullos@s. Hemos avanzado en derechos y somos una sociedad más abierta, pero es necesario continuar y qué mejor oportunidad para ello que participar de esta fiesta, una fiesta, el Orgullo, en la que la reivindicación es protagonista.

Yo voy,  me acompañas?

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MADRID, capital mundial del Orgullo Gay 2017

 


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Gestación Subrogada

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Antes de comenzar a desarrollar mi opinión sobre la Gestación Subrogada, quiero dejar claro que, personalmente, no tenía una posición fijada respecto a este tema, pero dado el interés que está suscitando en la sociedad, decidí asistir a varias charlas que se han dado en mi partido para obtener información y poder tener una opinión al respecto. No lo conseguí en esas charlas porque las ponentes invitadas, así como la mayoría de asistentes, solo eran favorables a su prohibición, sin tener en cuenta otras opciones. Es más, desde el momento en que intervine para hacer esta observación, fui víctima de un acoso hacia mi persona que me dejó muy sorprendida, porque como yo no creo en el pensamiento único, y por ello, entre otros motivos, es por los que milito en el Partido Socialista Obrero Español, siento tristeza al observar el adoctrinamiento y la intolerancia que existe por parte de compañeras que se dicen socialistas y feministas y que están a favor de prohibir la gestación subrogada, para con las que estamos en otras posiciones. Sus argumentos y su actitud, me recuerdan más a prácticas realizadas por colectivos conservadores que a militantes del Partido Socialista.

Por todo ello, quiero hacer una pregunta:

¿Quién está a favor de la mercantilización y explotación de las mujeres?

Yo, desde luego, no. Y pensar que dentro de las filas del PSOE hay compañeros y compañeras que quieren explotar a las mujeres, es desconocer lo que significa ser socialista. Por lo tanto, no entiendo cómo hay quienes, desde su atalaya, se arrogan en custodios/as del más puro feminismo atacando a quienes no compartimos su misma posición, acusándonos poco menos que de cómplices de la «trata».

Lo que está claro es que la ciencia avanza que es una barbaridad, que diría D. Hilarión en la zarzuela «La verbena de la Paloma». Realmente es así. Imaginaos qué cara hubiera puesto D. Hilarión si le comunican de camino a la verbena, que tras una selección genética, nace un niño/a para salvar a su hermano/a aquejado/a de una enfermedad hereditaria. Pues eso hoy es una realidad gracias a la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de Reproducción Humana Asistida que, dicho sea de paso, ha sido cuestionada por algunos colectivos.
Con ello, quiero señalar que no nos debemos quedar en la envoltura sino que es necesario hacer un análisis previo y profundo sobre la evolución de la sociedad y las leyes.

Hace 40 años cuando algunas/os defendíamos una forma diferente de sexualidad, la sociedad mojigata y represora de la época nos tachaba de perversas/os sexuales castigadas/os con penas de cárcel. En aquel momento, la sociedad tampoco podía imaginar que pudiesen existir varios tipos de familias diferentes de la que para ellos era la convencional. Cuando durante la transición defendíamos la planificación familiar y la legalización de la píldora anticonceptiva para poder tener acceso a una maternidad voluntaria, había unos actores sociales portadores de la moralidad pública que se encargaban de explicarnos que «los hijos son una bendición de dios». Lo mismo podemos decir cuando hemos defendido la regulación del aborto y el derecho de la mujer a decidir. En ese aspecto, también nos han tachado, cuanto menos, de asesinas.

Hace 40 años la homosexualidad estaba prohibida en España. Se calcula que entre 4.000 y 5.000 homosexuales fueron encarcelados y se crearon «Centros» para «corregir esa desviación». A la vista está que no los erradicaron, sino que afortunadamente hoy pueden vivir en libertad. A pesar de que hasta 1978 no se legalizó la píldora anticonceptiva en España, su práctica fue general entre las mujeres en los años previos, sobre todo entre las que tenían más recursos económicos. Así, la sociedad fue avanzando y regulando aquello que se demandaba por la misma, llegando a la del aborto en el año 1985 con una ley de supuestos gobernando el Partido Socialista y en el año 2010 con una ley de plazos gracias a otro gobierno socialista. Pero hasta que llegó la primera regulación sobre el aborto, en España se practicaban de forma clandestina, en condiciones insalubres, peligrando la vida de aquellas mujeres que no disponían de un poder adquisitivo elevado para trasladarse a Londres donde estaba permitido abortar y hacerlo en condiciones médicas y sanitarias óptimas.

Con todo lo expuesto, quiero evidenciar cómo la legislación va a remolque de una sociedad que va siempre por delante. Está demostrado que con las prohibiciones no se erradican los problemas, sino que siguen existiendo en beneficio de mafias, mercados negros y explotación de los más débiles. Afortunadamente, hoy en España tenemos una legislación garantista (véase la donación de órganos, fecundación in vitro y todo lo anteriormente mencionado) y creo que estamos en disposición de abordar esta situación con una regulación de la gestación subrogada que, como los casos expuestos, ha venido para quedarse. Regulación controlada y altruista, con total protección a la gestante, los padres y sobre todo al bebé. Pero también creo que regulando este supuesto, lo que se hace es dejar decidir a la mujer que la queremos y defendemos libre, con opciones y fuera de los patriarcados y paternalismos de la sociedad.

Y para terminar, pido RESPETO para quienes estamos en otro posicionamiento, un posicionamiento al que se llega accediendo a información veraz y objetiva de las diferentes opciones, ya que es así como se conforma una opinión. Pienso que lo importante es abrir un debate serio, sin moralinas y con perspectiva. Basta ya de tutelas desde el feminismo más rancio. Me da mucha pena el menosprecio que se hace a esas mujeres que por estar en una situación extrema y no tengan posibilidad de elegir, las acepciones que les dan las que tanto las defienden sean «vientres de alquiler» o «no somos vasijas». Al igual que me da mucha pena que utilicen los mismos términos para las mujeres que de forma generosa, libre y voluntaria lo practican en aquellos países donde sí está regulado y permitido.

Las mujeres queremos decidir una vez más, al igual que podemos hacerlo en otras situaciones como el aborto, el matrimonio, la maternidad (o la no maternidad) y por ello, no dejamos de ser feministas, por ello, no estamos a favor de la trata, por ello no somos menos inteligentes. Quien piense que las mujeres no somos libres para decidir si queremos gestar por otras personas, es atacar no solo a nuestra inteligencia como ser humano, si no a nuestro ordenamiento jurídico y a quienes trabajaron y trabajan muy duramente en favor de la igualdad.
Regulación YA.