La palabra «fatiga» es tan gráfica que cuando hablamos de ella incluso podemos sentirla y la conocemos desde siempre. Ahora bien, la «fatiga pandémica» es otra cosa. Hasta hace un par de años no se nos ocurría hablar de esa fatiga. Quiero compartir con vosotros este post, como válvula de escape, para manifestar en voz alta lo que nos está pasando en este tiempo a tantas y tantas personas, incluso a las más optimistas.
Hemos ido adaptándonos, en un principio con fortaleza de ánimo, al confinamiento, a la «nueva normalidad» a la primera, segunda, tercera, cuarta etc. olas. Nos hemos adaptado a las mascarillas, que al principio no las resistíamos y ahora ya no sentimos que las llevamos puestas. Hemos sido resilientes y ahora sentimos el cansancio de tanta resiliencia, otra palabra que nos agota, nos desborda y nos ahogamos en ella. Estamos instalados en un hartazgo e incertidumbre que hace que se nos haga difícil ver la luz al final de este túnel que llevamos transitando 2 años.
No poder contar las aventuras de nuestros viajes porque no viajamos, no poder dar un abrazo grande de los que hacen daño; y los besos, cuanto hace que no podemos darnos un beso; la inmensa tristeza que nos invade, no poder hacer planes a largo plazo. Todo esto nos roba la esperanza que queremos conservar en nuestro interior, pero esta fatiga nos la quita y nos lleva a la desesperanza y a la resignación que hacen cada vez más difícil cumplir las normas impuestas. Y no sé vosotros, pero yo no quiero resignarme.
Esta pandemia nos ha robado nuestra libertad, nuestra vida tal y como la teníamos antes. Pues yo digo: ¡¡¡Basta ya de resignación!!! Creo que tenemos que instaurar un nuevo tiempo, de dentro hacia fuera, para acabar con el hartazgo que llevamos encima. Necesitamos comenzar a salir de este estado mental, no podemos quedarnos a vivir en él, debemos reiniciarnos y aprender a vivir y a disfrutar el ahora, aunque sea con restricciones, con todas las medidas sanitarias, pero sin pensar en el después, porque contemplar como pasa la vida desde la ventana sin ser partícipe de ella es algo que ya no nos podemos permitir. Nos lo debemos y lo tenemos que conseguir.

17 febrero, 2022 en 9:32 pm
Totalmente de acuerdo contigo. Perder un poco el miedo, ser responsables porque si seguimos así se nos vas la vida.
Un abrazo, amiga.
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18 febrero, 2022 en 1:10 pm
Así es, muchas gracias y vamos a ello. Un abrazo, amiga!!!
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18 febrero, 2022 en 12:31 pm
Cuanta razón!! y bien descripta la situación por la que estamos atravesando hace ya dos años, querida amiga. Abrazos
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18 febrero, 2022 en 1:13 pm
Muchas gracias, querido amigo. A ver si podemos volver a vivir plenamente. Un abrazo!!!
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18 febrero, 2022 en 3:22 pm
Es cierto que la pandemia ha cambiado un tanto nuestro ritmo de vida. Pero lo hemos hecho porque creemos que no estamos solos, lo hemos hecho para no colapsar los hospitales y que los sanitarios exploten, para que no mueran nuestros seres queridos, lo hemos hecho al fin y al cabo porque creemos en el bien común y porque no podemos tener salud si la gente de alrededor no la tiene. Debemos estar orgullosos de ese sacrificio, o como a mí me gusta pensar una pequeña adaptación, y salir de nuevo a las calles alegres y orgullosos por lo realizado, pero también conscientes de la fragilidad de nuestra existencia, como ha demostrado la pandemia. Y estamos muy cerca de conseguirlo.
Me alegra leerte, compañera. Te deseo lo mejor. Un fuerte abrazo, adelante!
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19 febrero, 2022 en 8:42 pm
Efectivamente, tenemos que salir alegres y orgullosos por todo el sacrificio. Nos lo debemos. Muchas gracias, compañero!!! Adelante y un abrazo!!!
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22 febrero, 2022 en 5:07 pm
Yo ya voy por varias etapas de fatiga pandémica, realmente se ha vuelto duro. Gracias por tu mensaje!
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22 febrero, 2022 en 8:10 pm
Muchas gracias a ti. No me extraña. Mucha fuerza y adelante!!!
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6 febrero, 2025 en 12:17 am
Un reflejo sincero del agotamiento y la incertidumbre que nos ha dejado la pandemia. De la resiliencia al hartazgo, pero con una llamada clara: no resignarse. Es hora de vivir el presente, recuperar la esperanza y ser partícipes de nuestra propia vida.
Un fuerte abrazo, Marylia🤗🌷
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7 febrero, 2025 en 12:12 pm
Así es, querida Yvonne, vivir el presente y no resignarse. Muchas gracias por tu visita y tus palabras. Todo un honor viniendo de ti. Un fuerte abrazo.
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7 febrero, 2025 en 12:18 pm
Un placer siempre venir a tu precioso espacio💝😘🌷
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